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Reflexión de un hereje

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migue montesIndignación, desencanto, ilusiones rotas. Así amaneció Jaén el día siguiente de caer en Vitoria ante el Deportivo Alavés. El conjunto vasco ascendió a Segunda División gracias a dos penaltis y a costa de un Real Jaén que acusó una preocupante falta de gol. No obstante, en el Santo Reino nos agarramos a la injusticia del penalti señalado en Mendizorroza, una pena máxima que no existió pero que condenó a los jienenses. «Robo al Jaén», claman aficionados y compañeros de la prensa local. El colegiado aragonés, Herrero Arenas, será recordado como el verdugo de un entramado oscuro que conspiró contra el ascenso de un club humilde como el Real Jaén. Jugadores, entrenador y presidente abanderan la causa y no han dudado en expresar su disgusto. Incluso, desde el club se baraja la posibilidad de presentar una queja formal a los organismos pertinentes. El presidente advirtió: «No voy a dejar que esto quede así, me van a oir».

Así están las cosas por aquí. Sin embargo, además de condenar los arbitrajes sufridos -que minaron nuestra moral tanto en la ida como en la vuelta- creo que sería bueno hacer autocrítica de cara a lo que viene. Y lo que viene son Caudal de Mieres o Lleida, dos buenos equipos que alcanzaron el Play Off de ascenso como cuartos de su grupo pero que han descarrilado al Cartagena y al Leganés, respectivamente.

Además de arbitrajes perjudiciales, el Real Jaén tuvo serios problemas para hacer gol ante el Alavés. Sí, los de Manolo Herrero controlaron la eliminatoria porque tuvieron el balón en Mendizorroza y también durante la primera parte del partido de ida. Nada que reprochar, por tanto, al planteamiento y al trabajo de jugadores y cuerpo técnico. Pero lo cierto es que el Real Jaén sólo fue capaz de hacer un gol en 180 minutos, y lo hizo a balón parado. En Mendizorroza, el Real Jaén cuajó una buena actuación y gobernó el ritmo del encuentro, sin embargo -y si no me falla la memoria- fue Toni García quien tuvo que explotar su mejor versión para mantener en pie a los jienenses. Por otra parte, Crespo (portero del Alavés), vivió una tarde plácida en su estadio.

Dicho esto, comparto el malestar y la indignación porque, al final, el Deportivo Alavés ascendió a Segunda División sin mostrarse superior al Real Jaén. Le bastó con transformar un penalti en el 93′ durante el partido de ida y otro inventado en el partido de vuelta. ¿Robo, falta de gol, o las dos cosas? Robar es apropiarse de algo ajeno contra la voluntad de su dueño. El Real Jaén, sin embargo, nunca tuvo la eliminatoria en Mendizorroza. No creo que exista ninguna conspiración contra los nuestros. Creo, sin embargo, que el Real Jaén haría bien en dejar la bufanda y las quejas para los aficionados. Ahora es momento de levantarse, reflexionar, hacer autocrítica y seguir adelante.