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Isco: El triunfo de la humildad

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635084553773380604mJosé Manuel Ríos Corbacho.
Profesor Titular de Derecho Penal de la Universidad de Cádiz.
Director del Forum de Derecho, Ética y Deporte de la UCA

Ya lo dice Florentino Pérez en cada rueda de prensa de presentación de jugadores: “En el Madrid sólo juegan los mejores”. Pero no sólo como grandes jugadores de fútbol, sino también porque representan los valores del deporte, en general y del madridismo en particular.

Francisco “Isco” Alarcón es un joven futbolista de 21 años que tan “sólo” ha jugado 73 partidos en primera división, ha disputado en la temporada que acaba de finalizar los cuartos de la Champions League con el Málaga, ha sido Golden Boy 2012, esto es, mejor jugador joven del año pasado, ha ganado el europeo sub 21 y que, no contento con eso, fue elegido MVP del torneo. Para colmo, ficha por el mejor equipo del siglo XX, el Real Madrid, ahí es nada.

Pero lo importante de el de Arroyo de la Miel es que es una persona sencilla y que posee a buen seguro los valores del fútbol: humildad, elegancia y pasión. Sin esas tres virtudes, a mi entender, no puede nacer y crecer un futbolista. Isco las posee, seguramente alguna más que no soy capaz de percibir, quizá la de ser un jugador de mediocampo polivalente que ataca como nadie pero, sobre todo, que atesora magia en sus botas, un deleite de la que en los últimos años carecía el Real Madrid.

Vuelven los valores al madridismo. Después de una época aciaga en el equipo blanco aparece un chaval que está predestinado, con el beneplácito de la dupla Ancellotti y Zidanne, dos grandes que han puesto sus miras en el malagueño para llevar a buen puerto la nave madridista, a ganarlo todo en Madrid. Quizá ellos, que son un soplo de aire fresco en los de Concha Espina, quieren remozar el equipo como siempre había sido y por lo que se convirtió en el mejor equipo del siglo pasado, o sea, dos o tres crack internacionales, bastantes canteranos y los mejores jugadores del fútbol nacional, y es aquí donde aparece nuestro protagonista, sin duda alguna, apuesta segura.

Ayer cuando veía las imágenes de la presentación me emocione, pues vi reflejada en la cara y las palabras de Isco el “triunfo de la humildad” y es que no es necesario la fanfarronería y la chulería barata, los abalorios corporales, todo lo contrario, lo más válido es la sencillez y la elegancia tanto dentro como fuera del campo y eso el de Benalmádena lo tiene y con creces. En sus primeras declaraciones fue natural,

llano, campechano o cualquier epíteto que el lector quiera poner sobre el joven malagueño que dio un auténtico recital de saber estar en el palco del Bernabeu y que pese a su juventud no desentonó en ningún momento y eso que el Madrid es grande, muy grande…

Pero como no podía ser de otra manera, la prensa quiso hacer leña del árbol caído. Rápidamente se le preguntó si era culé, una foto con una camiseta del Barsa ,quizá del día siguiente a la primera comunión, fue difundida por todos los medios acreditados y, como no, el segundo sujeto más famoso del evento, su perro “Messi”. Eso no deja dudas, con esos pronunciamientos, el chico debería haber dado la rueda de prensa en Catalán. Nadie se acuerda que los mitos del madridismo como Juan Gómez “Juanito”, a la sazón, malagueño de Fuengirola y Raúl González Blanco, fueron jugadores del At. de Madrid, hoy son dos leyendas del equipo blanco. Que

Zinedine Zidane llegó de la Juventus de Turín con 28 años al coliseo blanco y que actualmente es más madridista que el palo de la bandera que hondea en el estadio de la castellana. Seguramente cuando llegaron a Chamartín, no se les exigió que besaran el escudo, pero es más, tampoco creo que Sergio Ramos, otrora sevillista y ahora estandarte del Madrid, tuviera el mismo sentimiento hace siete años cuando llegó que hoy día que es el exponente mas claro, junto con Casillas del Madridismo más pertinaz. Por si fuera poco, el mejor jugador del mundo hace tres años en su presentación dijo por tres veces ¡¡¡Hala Madrid!!!; nadie duda de su compromiso con el club pero, a día de hoy, además de haber pasado una época triste, todavía no ha renovado el contrato que le uniría al club tres años más.

Isco conforma el perfil de los andaluces, en general, como Aldana, Juan José, Salguero, Ángel, Pirri y malagueños, en particular, el fabuloso Juanito, Paco Pineda, Santi Aragón o Fernando Hierro, que han vestido la elástica merengue y que representan el talento de esa escuela andaluza que ha dado tanto al fútbol español. El joven malagueño tiene un futuro prometedor, ojalá se quede estos cinco años de contrato y otros cinco más pues el producto nacional ha llegado a la casa blanca y sobre el se debe construir el porvenir necesario para que dentro de un tiempo pueda llegar a ser considerado el mejor club del siglo XXI; con este modelo que se está conformando, no tengo duda de que lo volverá a conseguir.

No quiero olvidarme en este manojo de ideas, de sueños de juventud, de dos personas importantísimas en este proceso: Francisco Alarcón, su padre, del que, pese a no conocerlo me hablan maravillas como ciudadano y como persona; de otro lado, el alma del fichaje, el bueno de Rafael Comino, jurista de prestigio en el ámbito deportivo, además de abogado y representante del jugador; me consta que ha hecho una labor increíble y ha logrado el objetivo: Isco de blanco.

No sé, y a la fecha en que estamos no me importa demasiado, que tenga un pasado sentimentalmente azulgrana, lo que me interesa es que es fiel a sus colores y ello lo demuestra su amor por el Málaga, el equipo de sus inicios, dando prueba de lo que ha fichado el Madrid: integridad, saber estar y mucho, pero que mucho, corazón. Isco ha demostrado que si bien es malaguista, cosa que le honra, quería jugar en el Real Madrid y ello, además de por sus declaraciones lo ha demostrado no yéndose al City, equipo de su mentor Peregrini, que le ofrecía más dinero, o a otros equipos europeos que se interesaron por él. Escogió al Real Madrid y eso es lo que verdaderamente importa.

No me interesa si su perro se llama Messi, me interesa que tiene un perro que es el mejor amigo del hombre y ello demuestra que es un chico sociable y amante de los animales (si le sirve al lector le diré que mi próximo perro se llamará “Isco”…), cosa que hoy por hoy, es de agradecer; pero tampoco hay que darle mucha relevancia al hecho de que el primer día que llega al Santiago Bernabeu bese el escudo, eso es lo de menos. El compromiso con la entidad, está asegurado y el buen juego también. Le deseo lo mejor porque su triunfo será el de todo el madridismo y, ni que decir tiene, que pronto liderará al equipo en el terreno de juego y algún día sustituirá el liderazgo en el equipo que ostentan Ramos y Casillas; será un más que digno estandarte del mañana del Real Madrid, es más, creo a pie juntillas, que es la reencarnación de otro malagueño ilustre, Juanito, llevando la raza y el buen juego por bandera.

Ya ha llegado Isco, muy pronto será madridista para toda la vida…