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La apuesta de Mel

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Real Madrid  BetisEl Betis llegó al Santiago Bernabéu con la confianza de conocer al detalle el plan a poner en práctica sobre el césped del feudo blanco. El XI inicial para llevarlo a cabo lo repetían de memoria los aficionados béticos desplazados para la ocasión, unos tres mil, aún tratándose del primer partido de la temporada. El técnico Pepe Mel, que iniciaba su cuarto ejercicio al frente de los verdiblancos, inculcó durante la pretemporada a la plantilla el catálogo de acciones a desarrollar y al resultado poco se le puede objetar.

Salió el equipo de Heliópolis con Andersen en la portería; Chica, Paulao, Perquis y Nacho en la línea defensiva; Matilla, Nosa y Verdú repartiéndose el carril central acompañados en los extremos por Cedrick y Juanfran; y Jorge Molina como referencia en ataque. Todos se reconocieron en lo practicado durante la pretemporada, las caras entre las que se rodearon les eran familiares, y el vértigo de enfrentarse a un Real Madrid que se presentaba ante su público quedó reducido de forma notable.

Ante un Madrid que este año optará por el ataque posicional y no tanto por buscar continuamente al rival a la contra, el Betis desplegó desde el primer momento una presión alta y una línea defensiva adelantada. Pepe Mel asumió el tremendo riesgo de dejar tantos metros a espaldas de la zaga y durante los primeros 45 minutos de juego el plan fue ejecutado a la perfección. La solidez de Perquis y Paulao asfixiaron a un desdibujado Benzema que a menudo caía en fuera de juego (hasta nueve fueron señalados a los locales, siete en la primera mitad). Por su parte, el Madrid acusó una salida de balón demasiado pausada que el Betis agradeció pudiendo ejercer una presión más precisa y ordenada.

En defensa los verdiblancos se esforzaron hasta quedar desfondados. A la presión en la salida del balón del Madrid le seguía la formación de dos líneas de cuatro pegadas para repeler las combinaciones de los atacantes blancos, ofreciendo continuas ayudas para evitar el desborde de los nuevos jugadores de Carlo Ancelotti.

El esfuerzo defensivo tuvo sus réditos y al tempranero gol de Jorge Molina le siguieron varias ocasiones clamorosas que ni Verdú ni Nosa supieron aprovechar. En la previa al choque Pepe Mel hablaba de materializar las contadas ocasiones que se presentasen, y de haber contado con mayor efectividad la diferencia al descanso habría sido mayor.

Aún así, a la primera parte del Betis poco se le pudo criticar. Molina hizo de referente, Juanfran y sobre todo Cedrick se emplearon a fondo en sus carreras de ruptura, y Verdú y Nosa no se achicaron ante el reto que tenían enfrente. Tampoco se vio desbordado Matilla, entregado en las labores de contención, hasta llegada la segunda parte.

El signo del partido cambió tras la reanudación. A los visitantes las fuerzas empezaron a flaquearles y el momento de debilidad coincidió con la entrada al campo de Casemiro, en sustitución de Khedira, lesionado. La hasta entonces línea de contención del Madrid, desbordada en las combinaciones béticas sin la ayuda de Ozil, Ronaldo, Benzema o Isco, tomó las riendas de la medular junto al esfuerzo de Pepe, que cortó los intentos de contragolpe lanzados por el Betis tras dar entrada a Juan Carlos y Vadillo.

En ese momento se deshizo el Betis, viéndose obligado a recular y abocado a defender muy cerca de la meta de Andersen. Los defensores béticos, vacíos tras el esfuerzo, no pudieron hacer más y llegó el definitivo gol de Isco en los compases finales. Tras 93 minutos de partido el Betis salió derrotado, aunque no así la apuesta de Mel, reforzada tras el despliegue verdiblanco en el Bernabéu.