Inicio 1ª División Juan Cala, conexión sevillista

Juan Cala, conexión sevillista

430
0
Compartir

juan-cala-desea-triunfar-en-el-sevilla_22487 Juan Cala es maduro desde muy pequeño. Quien lo conoce bien me destacó esa virtud. Jugador con ideas claras y persona que ha crecido deseando, desesperadamente, lo que cree que le pertenece, no se ha resignado a tener su futuro lejos de Nervión. Se lo están poniendo difícil. El fútbol es complejo y tiene sus claves. Esas claves que, a mí, me dicen que Cala es un jugador para hacerse hueco en el Sevilla pero que a los técnicos, da la impresión, le dicen otra cosa o eso mismo, pero muy bajito. Cuando Antonio Álvarez utilizó a Cala en el último tramo de la temporada, el futbolista respondió y aportó. Fue una solución y un referente que no acusó ni la edad ni la responsabilidad. Eso, en un momento de angustia general, tuvo un valor incalculable. Fue uno de los mejores en aquel final de campaña en el que otro canterano, Rodri, llevó al equipo a Champions.

 Tiene un buen criterio táctico que, muchas veces, rentabiliza en gol. Polivalente, con casta, sentido de la responsabilidad y muy solidario dentro del terreno de juego. No es perfecto pero, rara vez, suspende.  Para conocer definitivamente su techo necesita continuidad. El Sevilla ha sido en los últimos años un club errático en la confección de las plantillas. Da la impresión, pese a estar ahora en las catacumbas de la Liga, que esta temporada puede armar un buen equipo. No estaría mal que, entre el técnico y la grada, ayudaran a consolidar a un jugador que encarna los valores del sevillismo y que, por su edad y sus condiciones, es un digno representante del trabajo desde la base.

Cala, con la personalidad de serie, tiene ya el cuajo suficiente como para que se le otorgue el respaldo que puede hacer de él un valor para muchos años, un referente sevillista en el campo. Si no acreditara méritos futbolísticos no  tendría sentido pensar que, por sevillista y canterano, deben darle paso. No es eso. El fútbol es victoria y egoísmo pero Cala está curtido para roer ese hueso. Es futbolista. La afición tiene a ahí a un ejemplo de las virtudes que reclamó también a otros productos de la carretera de Utrera: orgullo, sevillismo, solidaridad, entrega, talento y humildad.

Si algún día el técnico le da una camiseta para que juegue y no tenga que a andar en el alambre cada semana, puede que la afición encuentre esa conexión que sirva de puente anímico entre la grada y el campo. Esa jugador que entiende el dolor y la alegría del Sánchez Pizjuán y que cuando el equipo pierde, como el seguidor auténtico, se quiere morir un poco. Juan Cala también es dueño otros valores, esos no son fundamentales para jugar los domingos, pero son importantes para que el vestuario, fría zona de tránsito para muchos, sepa lo que pesa y vale la historia de un equipo de fútbol.