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Real Madrid y Barça: cruce de caminos

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-La nueva temporada nos ha traído interesantes novedades en lo que concierne a los dos grandes equipos de la Liga española. Tras varios años en los que la rivalidad estuvo marcada por dos discursos futbolísticos opuestos, los fichajes de Ancelotti y Martino nos muestran nuevos caminos sin que sepamos por el momento el destino al que llegaran los dos clubes.

El Real Madrid ha sido en el último decenio una veleta que ha virado de rumbo según las cambiantes circunstancias, pero siempre a remolque del equipo catalán. La vuelta de Florentino hace tres años supuso la elección por una vía quirúrgica, el fichaje de Mourinho, para contrarrestar el dominio barcelonista que comenzó con Rijkaard y que continuó hasta extremos inigualables Guardiola. La llegada de Mourinho suposo una decantación hacia un fútbol rocoso, físico, y muy centrado en el aprovechamiento de los errores del rival y un mortífero contraataque.

En cambio, la política del Barça estas últimas temporadas ha sido recoger el fruto de una ideología futbolística cuyos padres han sido Cruyff y Juanma Lillo, y en la que sobresale el afecto por un fútbol de conjunto, de presión arriba y de toque…más el aporte inconmensurable del verso suelto que es Messi.
Sin embargo, acontecimientos que ocurrieron en la pasada temporada han provocado que las directivas respectivas replantearan sus discursos futbolísticos. En efecto, de manera notoria el Barça quedó noqueado y dubitativo a raíz de la derrota frente al Bayern en la semifinal de la Champions.

El humillante 7-0 global de la eliminatoria creo que hizo reflexionar a la entidad barcelonista en la necesidad de tener un plan B respecto al hegemónico dominio del plan A: el tiki-taka. A ello también contribuyó que en los últimos ocho enfrentamientos contra el Real Madrid, el Barça solo ganara un partido, estando incluso al borde de sufrir una goleada humillante en el Nou Camp.

Por su parte, cuando Real Madrid había empezado a tener fe en el discurso de Mourinho tras ganar la Copa en 2011 y sobre todo, la Liga del 2012, y ya se creía haber acabado con el reinado del Barça y más con la abrupta marcha de Guardiola, el ego desmesurado de Mourinho, su enfrentamiento con la plantilla y el fiasco de la Liga pasada hicieron patente el fin del romance entre la directiva blanca y el entrenador portugués.
Así pues al finalizar la pasada temporada ambos clubes se enfrentaban a un futuro sin las certezas que habían jalonado su desempeño los últimos años. Se hacía imperioso impulsar un plan de renovación.

Así, el Real Madrid parece haber optado por un entrenador que a pesar de su origen italiano, promete buen fútbol. Los primeros fichajes, por otro lado, parecían ir en la misma línea. Jugones como Isco e Illarramendi aportaban juventud, calidad y… tiki-taka. Un modelo de juego más propicio para la Liga donde el equipo se enfrentaría mayoritarimante a equipos que adoptarían una táctica defensiva. Ahora bien, el Madrid ha iniciado esa senda en la que progresivamente va abondonando el plan A (el contragolpe) sin que sepa muy bien si alcanzará el ansiado tiki-taka. Los partidos vistos hasta el momento no dan para sentirse optimistas. Y si alguien recurre a la goleada ante el Galatasaray, habrá que recordar que la mayoría de los goles fueron al contraataque. La incertidumbre acerca de si el Madrid logrará alcanzar ese deseado esquema de juego es ahora mismo y a pesar de que estamos en los inicios de la temporada, generalizada.

Por su parte el Barça, ha ensayado formas de juego distintas a la que ha sido su estrategia predominante estos últimos años. Y curiosamente, la decantación es ensayar el contragolpe. Baste para dar cuenta de ello las palabras de Ancelotti expresando su sorpresa de ver jugar al Barça al contraataque o las estadísticas del reciente partido contra el Rayo, donde por primera vez en varios años, dejó de tener el dominio de la posesión del balón.
Pero si comparamos esos dos tránsitos, hay dos diferencias reseñables en el camino emprendido por el club catalán: por un lado, en el Barça los resultados están siendo más favorables que en el Madrid, pero por otro lado, mientras en el club merengue hay una cierta comunión entre directiva, entrenador y afición respecto al deseo de cambiar de patrón de juego, en la masa blaugrana está surgiendo una fractura ya que no todos los aficionados comulgan con dichos cambios.

En fin, en ese cruce de estrategias, todavía es pronto para establecer un diagnóstico respecto de los resultados logrados, pero mientras en el Real Madrid parece un «road to nowhere» (un camino a ningún sitio), en el Barça hay visos de que será un tránsito exitoso. Pero, nada impide que, dados los obstáculos internos y externos que puedan aparecer en cada club, el diagnóstico pueda ser a largo plazo, inverso… o que ambos fracasen en su nueva estrategia. Veremos.