Inicio Fútbol Internacional Bélgica llama a las puertas del Olimpo

Bélgica llama a las puertas del Olimpo

348
0
Compartir

Bélgica

David de la Torre.

Atrás quedaron los tiempos de Buffel, Mpenza, Sonck y compañía. Tiempos en los que los belgas ocupaban el puesto 71º del ranking FIFA y obtenían así la peor clasificación de su historia. Tiempos en los que Bélgica ni competía por entrar al Mundial y España era defenestrada a la repesca por una Serbia con Kezman y Milosevic como pareja atacante. Como cambia la vida, para unos más que para otros.

En la fase de clasificación para el Mundial 2014, los belgas lideran su grupo a falta de dos jornadas con cinco puntos de ventaja sobre Croacia, su inmediato perseguidor. Salvo hecatombe, los “Diablos Rojos” estarán en la cita mundialista. Y no precisamente de paso.

El equipo dirigido por Marc Wilmots promete dar guerra en Brasil el próximo año, al menos si nos atenemos a su clasificación en el ranking FIFA del pasado septiembre: 6º. Han pasado en seis años de su peor clasificación en dicho ranking a superar a selecciones como Uruguay, Holanda, Inglaterra o la mismísima Brasil. La camada de jóvenes belgas como Hazard, Fellaini, Courtois y un largo etcétera podía presagiar que algo así sucedería pero… ¿Realmente tiene plantel para pelear por el Mundial de Brasil? Y lo más importante: ¿A qué juega este equipo?

Esquema y táctica

BélgicaEl equipo dirigido por Wilmots parte con un 4-3-3 como punto de partida. Defensa de cuatro y tres mediocentros con diferentes funciones. Uno de ellos, el mediocentro defensivo o mediocentro ‘ancla’, queda siempre más retrasado que sus compañeros en la medular (Witsel). Es la primera opción de pase para los centrales a la hora de sacar el balón jugado y necesita del apoyo de, como mínimo, uno de los otros dos mediocentros para que la salida de la pelota sea aseada.

Una vez se haya pasado la primera línea de presión rival, los dos mediocentros se descuelgan y se acumulan cinco futbolistas en la frontal del área contraria (dos mediocentros + dos interiores + delantero). También hay que tener en cuenta que las veces que se descuelguen estos mediocentros dependerán del perfil escogido por Wilmots para dicho puesto. No es lo mismo jugar con Fellaini en el centro del campo que con Chadli, por ejemplo.

Si nos centramos en la parcela ofensiva, aparecen tres hombres. Dos futbolistas en banda y un punta. Aquellos que se encuentran en los costados, véase Hazard o Mirallas, suelen tener tendencia a jugar por dentro, lo que posibilita la subida de los laterales. Así que ya no serían cinco, si no siete los futbolistas que se aglutinarían en las inmediaciones del área rival. Por su parte, el delantero debe tener una movilidad continua. Ir hacia un costado, acercarse a los mediocentros para dar otra opción de pase en caso de atasco en la medular o prolongar de cabeza los pases en largo. Todos estos movimientos aportan dinamismo al juego del equipo y libera espacios que pueden ocupar otros futbolistas para llegar por sorpresa.

Por último, a la hora de defender, el 4-3-3 metamorfosea en un 4-5-1 donde el delantero queda como única referencia arriba y los jugadores de banda se incrustan en el centro del campo. Así, crean una especie de ‘tela de araña’ alrededor de la ‘sala de máquinas’ de los contrarios y se forma siempre un dos contra uno en banda frente al extremo rival. Para que este sistema de resultado es necesario la asimilación de los conceptos por parte de los futbolistas y, por supuesto, el compromiso de cada uno de ellos. Prueba de esto último es la alta presión que realizan los belgas en cuanto el balón llega a alguno de los mediocentros rivales. Tal vez este sea el mayor mérito de Wilmots: conseguir la implicación de un grupo de futbolistas jóvenes a partir de una idea en la que creen a pies juntillas. Veintidós puntos de veinticuatro posibles en la fase de clasificación así lo atestiguan.

Posibles convocados para el Mundial 2014

El once titular está prácticamente claro, con algunas dudas en ciertos puestos concretos. Aquí mi predicción:

Portero: En portería jugará Thibaut Courtois, no hay discusión. El guardameta del Atlético de Madrid es de los mejores del mundo y ante él no tiene nada que hacer un irregular Mignolet.

Defensa: La línea defensiva también está clara. Laterales para Alderweireld y Vertonghen, dos centrales reconvertidos que demuestran la carencia de futbolistas de este perfil en la selección belga. Por su parte, el centro de la defensa estará compuesto por su capitán, Vincent Kompany, y por Vermaelen con permiso de las lesiones. Los defensas suplentes están un escalón por debajo de los titulares, por lo que la baja de uno de éstos sería cuanto menos sensible.

Centro del campo: En la medular, un hombre se erige por encima de los demás: Axel Witsel. El mediocentro del Zenit es insustituible y su ‘trabajo sucio’ es vital para las aspiraciones de los “Diablos Rojos”. Acompañándole estarán su compañero de peinado, Marouane Fellaini, y el inicialmente mediapunta que poco a poco se ha transformado en uno de los mediocentros más completo de la Premier, Moussa Dembelé. Aquí, a diferencia de en la defensa, el relevo está asegurado con futbolistas de la talla de De Bruyne o Defour.

Delantera: La parcela más poderosa del equipo de Wilmots con permiso del centro del campo. Hazard jugará en banda izquierda con total seguridad y a partir de ahí todo son cábalas. En la derecha tanto Mirallas como Mertens podrían salir de inicio, incluso De Bruyne podría colarse en el once. Y por último, en la punta de lanza, Benteke y Lukaku se jugarán un único puesto. Por ahora, el jugador del Aston Villa parte con ventaja, aunque no sería extraño ver al ex del Anderlecht como titular en el primer partido del Mundial.

Así parte Bélgica, sin contar a promesas emergentes como Januzag o Bakkali que logren colarse en la lista a última hora. Un equipo temible, con jugadores de primer nivel en todas sus líneas y algunos cracks mundiales capaces de marcar la diferencia. No solo es la FIFA quien lo dice, sus sensaciones como equipo lo gritan con más brío. Bélgica ha vuelto, y quizás, con más fuerza que nunca.