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El Real Jaén no puede con el muro del Mirandés

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Real Jaén 1-2 CD Mirandés.

Volvió a perder el Real Jaén. Se esfumó octubre y con él las victorias. El mejor equipo del último mes volvió a salir derrotado en su estadio frente a un veterano Mirandés que tenía la lección muy bien aprendida. Se presentó compacto, fuerte y con las líneas muy juntas, con la única misión de no conceder facilidades y aprovechar sus escasas incursiones al área de René.

El Real Jaén, fiel a su propuesta, gobernó el partido de principio a fin pero mostró dos caras muy distintas. Durante la primera parte, los hombres de Manolo Herrero se durmieron en su propia música y apenas inquietaron la portería defendida por Dani. Sólo Jona, el mejor jugador del partido sin lugar a dudas, logró sembrar alguna inquietud con un remate al poste y otro que se marchó al limbo. El bagaje ofensivo del conjunto blanco se limitó, precisamente, a esas dos acciones del ariete hondureño, que a base de goles y méritos está echando abajo la puerta del Mundial.

Sin ritmo y con las luces apagadas, el Real Jaén no supo reaccionar al gol de Mujika, que aprovechó un barullo en la salida de un córner para hacer el 0-1 en el 12′. El plan del Mirandés estaba siendo ejecutado a la perfección. Apenas un acercamiento y un gol que valía tres puntos. Pero los burgaleses, que centraron sus esfuerzos en no encajar e hicieron gala de su papel de equipo menos goleado de la Liga, demostraron ser, también, un equipo traicionero que sabe manejarse con solvencia cuando recupera el balón. Pablo Infante, el famoso administrativo que se convirtió en futbolista profesional en cuestión de meses, fue la principal amenaza del Mirandés durante el primer acto, apareciendo por los dos costados y finalizando con peligro cada una de sus acciones.

Sin embargo, la película cambió tras la reanudación. Herrero dio entrada a Jozabed, que sustituyó a Gaitán, y devolvió la sonrisa a un Jaén triste y sin ideas. A partir de ese momento, el joven medio centro sevillano lideró las operaciones y su equipo encontró rumbo y velocidad. Los blancos mandaron, esta vez, a un ritmo mucho más elevado y con una intensidad que hizo tambalear los muros del adversario. La segunda parte se convirtió en un monólogo jienense en busca del empate, pero cuando mejor andaban los de Herrero, Nando erró en la cesión a René y Pablo Infante interceptó el pase para hacer el segundo de la sentencia.

El 0-2 a falta de veinte minutos para final se antojaba insalvable, sin embargo, en la siguiente jugada Jona recortó distancias con uno de sus ya clásicos goles. Arrancada de caballo inglés, cabalgada a máxima velocidad y precisión de cirujano en la definición. De ahí hasta el final, Herrero trató de abrir el campo con Alberto Cobo y dio entrada también a Cascón, pero no hubo tiempo para el empate. El Real Jaén nadó con mérito y coraje, asedió la portería del Mirandés por tierra, mar y aire pero no obtuvo premio, el muro se mantuvo en pie y al Jaén se le escapó la oportunidad de hacer valer su costosa victoria en Alicante.