Inicio 1ª División Todos rascan en Mestalla (2-2)

Todos rascan en Mestalla (2-2)

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EFE Javi GuerraPablo Serrano.- Si algún aficionado valencianista se perdió el último partido contra el St. Gallen, que no se preocupe: la primera parte contra el Real Valladolid fue un calco. El Valencia asedió a los pucelanos juntando hasta siete hombres en parcela ofensiva. Ni atacando con los centrales habría conseguido tener presencia en el área. Las jugadas de ataque morían con tiros lejanos de Éver Banega y Pabón. A la media hora de juego el cántaro se rompió. Tanto habían ido los ches a la fuente que el propio Pabón volvió a confiar en su potente golpeo tal y como hiciera en Getafe. La suerte le favoreció: el balón golpeó en un defensa, cambiando la trayectoria que Mariño había imaginado.

Un penalti fallado por Banega, otro tiro de falta a la madera –esta vez lanzado por Parejo– y un gol de cabeza encajado componen el déjà vu. Los centrales del Valencia aún no habían aclarado las marcas cuando Javi Guerra, un exvalencianista, se alzó entre ellos para ejecutar no un remate de libro, sino de Biblia futbolística. Giró la cabeza para propulsar el balón del colombiano Alcatraz en la mismísima escuadra.

Con el momentáneo 0-1, los roles se acentuaron más de lo que cabía esperar antes del pitido inicial. Los pucelanos no vieron más a Guaita en toda la primera parte. La caprichosa fortuna concedió al Real Valladolid una nueva oportunidad tras haber malgastado la ventaja en el marcador. La grada de Mestalla aún no se había vuelto del bar cuando Gilberto Alcatraz pasó de asistente a rematador. El colombiano cazó un balón en el interior del área tras un mal despeje de Mathieu. Le pegó desde muy cerca, fuerte y ajustado. Imposible para Guaita.

Los de JIM agradecieron esa segunda ocasión y no volvieron a echarse atrás. El partido se desbarajustó, la posesión se igualó. El Real Valladolid demostró ser un equipo que con el retorno de Óscar y Víctor Pérez tendrán un plácido fin de campaña. La salida de Canales agregó verticalidad a los locales que pusieron un pie, pero sólo uno, en el área. La ironía se rio con Djukic. Los tres cambios del serbio (Canales, Hélder Postiga y Feghouli) hilaron una jugada al contraataque que acabó en el definitivo empate a dos. La contra, un arte que parecía olvidado por la capital de la horchata y la paella, y que Djukic había desterrado de su argot. En tres toques, Hélder recibe de espaldas cerca del ecuador del campo, la pone en profundidad para Canales y este la centra rasa para Feghouli. El argelino, en semifallo, acaba mandándola a las redes.

El resultado le sirve a ambos equipos: a unos para salir del descenso y a otros para acercarse a zona Europa. Sin embargo, los de Djukic no acaban de encontrar su senda en el primer partido de la temporada en el que pone el mismo once y vuelven a dejarse puntos en Mestalla por tercera vez consecutiva.  No elimina los murmullos de desaprobación el serbio a pesar del buen trato de balón de sus pupilos. Y es que al Valencia le hacen goles con suma facilidad. Hoy tuvo que empatar dos veces para rescatar un punto y aun así podría haber acabado perdiendo.