Inicio 1ª División Remontada a toda Vela

Remontada a toda Vela

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David de la Torre.-Hay partidos que no se entienden sin determinados jugadores. velaExhibiciones de futbolistas que quedan en la retina de los aficionados al deporte rey para siempre y que son tan extraordinarias por la complejidad que encierran. La lógica decía que hoy era el turno de Griezmann, pero el fútbol no entiende de eso. El record de John Aldridge tendrá que esperar. Un mexicano de aspecto menudo y calidad infinita le robó los titulares a base de goles. Cuatro para ser más exactos.

El que golpea segundo, golpea dos veces

Enchufadísima. Así salió la Real al césped de Anoeta, dispuesta a demostrar por qué sus dos últimos partidos como local se saldaron con sendas goleadas. Un fuera de juego milimétrico evitó que ya en el minuto tres fueran por delante en el marcador. Tres minutos después, no hubo nada que lo impidiera. Cabral se hace un lío para despejar la pelota, roba De la Bella y el balón le cae a Griezmann. Antes de que a los vigueses les diera tiempo a sentir miedo, el francés ya no tenía la pelota. Antoine había filtrado el balón para De la Bella, que solo tuvo que ponerla al corazón del área para que Vela rematara a la red con su pierna menos buena. Una combinación entre las tres zurdas realistas que elaboraba el primer gol del encuentro y daba pie a pensar en que la llegada de más goles solo era cuestión de tiempo. Nada más lejos de la realidad.

La Real siguió a lo suyo: presionar y salir como flechas. Cada vez que Chory, Griezmann o Vela cogían el balón, el pánico se adueñaba de los pupilos de Luis Enrique. Y mientras se mascaba el segundo de los txuri-urdin, llegó el primero del Celta. Centro desde la izquierda de Jonny para que Rafinha se adelante a los centrales y traspase los dominios de Claudio Bravo con un cabezazo inapelable. Jarro de agua fría para los locales… Y no solo eso. Bastaron cinco minutos más para que Alex López les dejara por detrás en el marcador tras un gran pase de Augusto Fernández. La Real era superior pero iba perdiendo. Dos fogonazos de los visitantes ponían cuesta arriba un partido que había comenzado de una manera inmejorable. La segunda parte dictaría sentencia tras un primer tramo frenético.

 

Fontás y Vela, protagonistas antagónicos

Mientras el resto de jugadores parecían acusados por un síndrome de hiperactividad permanente, había un futbolista en el campo sobre el que la calma sembraba en todo momento. Zaldúa, debutante en Primera División con la Real Sociedad, pasó el examen con nota. El lateral derecho no se complicó en ningún momento y secó a un jugador tan vertical como Nolito. Todo lo contrario que Íñigo y De la Bella con Rafinha en la jugada del tercer gol. Balón llovido del cielo, el hispano-brasileño que se impone a los defensas donostiarras y clava la pelota en la portería de Bravo con una estética volea. Quedaban todavía cuarenta minutos, pero el panorama no era demasiado halagüeño para los locales. A no ser que ocurriera algo extraordinario. Y ocurrió.

La Real atacaba más por obligación que por otra cosa. El Dios del fútbol no había sido justo con ella hasta ahora y la remontada estaba tan lejana como la clasificación para octavos en la Champions. Sin embargo, había alguien que creía. Vela marcaba el segundo en su cuenta tras un balón parado de Castro y lo imposible se veía más cerca. Más aún cuando Fontás veía la segunda amarilla y dejaba al equipo de Luis Enrique con uno menos. Lo que pasó después ya forma parte de la historia de la Liga Española. En el minuto 78, Vela hacía su primer hat-trick en Primera División y el segundo de su carrera. Tres minutos después, un pase mágico de Griezmann le habilitaría para realizar su ‘póker’ de goles particular y convertirse en el primer mexicano que lo consigue en la Liga. Ni siquiera Hugo Sánchez fue capaz de lograrlo. Y aún así, todavía tuvo fuerzas para darle una asistencia inmejorable a Griezmann en el último minuto. Una parada memorable de Yoel impidió que el francés diera caza al record de Aldridge. El protagonista, hoy, era Vela.