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El Atlético golea más fuerte

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En un día en el que los tres grandes golearon a sus rivales, el Atlético de Madrid destaca entre ellos con su soberbio siete a cero ante el Getafe. Los colchoneros controlaron totalmente el derbi con una intensidad que estuvo en todo momento un peldaño por encima de la azulona. Inmenso el partido de los de Simeone que despejan cualquier duda que quedara del empate en Villarreal.

Nada más empezar el corazón se le encogería a Luis García, en una acción en la que Raúl García se anticipó a Moyá teniendo que sacar Varela, bajo palos, el testarazo del navarro. Esa sensación de agobio no cesaría ni un instante en las entrañas del míster getafense. Sería el ocho rojiblanco el que abriría la lata, también de cabeza, en un soberbio remate de córner ante el que Moyá solo pudo hacer la estatua. El gol hizo saltar a los 35.000 valientes que desafiaron al frío de la orilla del Manzanares y que verían como su sacrificio obtenía una recompensa acorde.

El segundo tanto también vendría en una acción de cabeza solo que esta vez el balón, que Koke peinaba para Villa, lo acabaría introduciendo en su propia portería Lopo. Un poco de suerte y mucho fútbol estaban haciendo que el Calderón fuese testigo de otra victoria de los de Simeone, pero en el ambiente se notaba algo raro. La intensidad de los colchoneros no solo no decrecía sino que aumentaba y justo cuando parecían haberse dado un respiro llegó la acción que dejaría más que dilucidado el partido: Varela veía la segunda amarilla en el 41´ por una mano clarísima. Solo Moyá evitó que el marcador fuese más abultado, a la hora de irse a vestuarios, ya que sacó un cabezazo a bocajarro de Villa que bien podría haber sido el tercero.

El Guaje solo tendría que esperar al inicio del segundo acto para anotar el primero de sus goles. Juanfran ponía un centro, que pasaba entre la espalda de la defensa y las narices del portero, hasta llegar a Villa que lo empujaba a placer. Olía a sangre el Atlético y la piedad no es una de las características de los hombres del Cholo. Solo cinco minutos después sería Raúl García quien volvería a ver puerta. Koke le ponía un balón blandito desde la frontal y el navarro lo cambiaba de escuadra con un giro tremendo del cuello. Rubricó anoche el ocho de los rojiblancos una reivindicación en toda regla, y aun podría haber sido esta mayor si el larguero no hubiera repelido la impresionante volea con la que Raúl culminó el centro de Filipe.

Entraba la bestia. Entraba Costa y solo necesitaba dos minutos para dar el zarpazo más maravilloso que el brasileño haya dejado hasta el momento. Hermosa la chilena con la que el ariete colchonero más en forma dejaba boquiabierta a media España. También Adrián tuvo entrada y de sus botas saldría el sexto gol. Una galopada, que recuerda a los mejores tiempos del asturiano, y un pase medido para su paisano David que de nuevo batía a placer a Moyá cerrando el perfecto set rojiblanco.

La última jugada de los hombres del Cholo resumiría el encuentro. Oliver, que también disfrutó de minutos en la gélida noche madrileña, convertía en circunferencias las bocas de los aficionados al marcharse de dos defensa y poner un balón picado que Costa no pudo rematar pero si poner atrás. Filipe la pegaba mal y Juanfran hacía lo mismo al intentar reconducir el balón que salía rebotada hacia Adrián. Este sí que estaría fino al definir y el séptimo caía fruto de esa obstinación y constancia en su estilo que tantísimos frutos le están dando al Atlético de Madrid.