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Se atisba un camino

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illarra y alonsoEl Madrid venció anoche y cumplió las expectativas: jugará los octavos como campeón de su grupo -por delante de la Juventus– y cerrará la fase de liguilla en Dinamarca después de aniquilar al resto de rivales. La última víctima, un triste y aburrido Galatasaray que pasó sin pena ni gloria en la noche en que el Bernabéu pidió el Balón de Oro para Cristiano Ronaldo. No sé, dicho sea de paso, hasta qué punto este galardón merece el interés y la atención del españolito de a pie, asqueado tras el chasco de Iniesta o Xavi en el año glorioso de nuestro mundial de Sudáfrica. Hoy en día, Cristiano es el mejor. La duda ofende y la comparación con Ribery, Messi, o quien se ponga por delante resulta ridícula. Si lo que cuentan son los títulos, nos engañaron como a unos pardillos en 2010; si atendemos a otras razones, tratar de argumentar a Cristiano está demás. Que hagan lo que quieran.

Decía que la última víctima de este Real Madrid que sigue cocinándose a fuego lento fue un Galatasaray que gozó de tanta vida como quisieron los de Ancelotti. De la primera parte, infumable, el madridismo puede rescatar el gol de Gareth Bale, neutralizado rápidamente con el empate de Umut Bulut. Para entonces, Ramos ya había sido expulsado con roja directa en el 25′ por una acción perfectamente evitable, sin embargo, con diez y en inferioridad, el Madrid reaccionó derrochando coraje y corazón. Tiene guasa.

No fue un gran partido pero debemos ser justos y elogiar la actitud y el compromiso del Madrid. Arbeloa, con gol de nueve y asistencia, fue el mejor y con eso está todo dicho. Después marcaron Di María e Isco para cerrar la goleada. Con Illarra, Casemiro (sustituido más tarde por Alonso) e Isco poblando el centro del campo, el Madrid no acaba de lucir pero muestra mejor cara. Se atisba un camino, se intuye un estilo. Apuesto a que el Bernabéu tendrá más paciencia con sus jóvenes promesas que con Khediras y demás experimentos. Y los buenos, casualidades del fútbol, acaban jugando bien a esto.