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La esencia del plátano

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El plátano es una fruta muy saludable. Posee forma oblonga, alargada y algo curvada. En su modalidad de “macho” alcanza los 200 gramos de peso y en la de “bananito” oscila entre 100 y 120.

Pertenece a la familia de las musáceas y tiene su origen en Asia meridional aunque se conoce en el Mediterráneo desde el año 650 d.C.. Llegó a Canarias en el siglo XV y de ahí fue trasladado a América en 1516, comenzando su cultivo comercial en las Islas Afortunadas entre finales del XIX y principios del XX. Además, hay que indicar que posee hidratos de carbono, potasio, magnesio, ácido folíco y sustancias de acción astringente, e incluso se observa un alto contenido en fibra. No obstante, hace unos días se ha descubierto una nueva propiedad, además de ser un importante protector de la salud en general y de la muscular, en particular, y es que ostenta un efecto preventivo y terapéutico frente al racismo en el fútbol.

Así, el suceso al que nos referimos acaeció en el partido de la pasada jornada en el campo del Madrigal en el partido disputado entre el Villareal y el F.C. Barcelona. A mediados del segundo tiempo un aficionado, en el momento en que el lateral derecho del Barça, Dani Alves, se disponía a efectuar un saque de banda, un energúmeno, porque no se le puede denominar de otra manera, lanzó un plátano al campo como gesto racista al vincular la sabrosa fruta con un insulto racista.

El bueno de Alves, que ha protagonizado muchos escándalos en los últimos tiempos, además de ciertas agresiones
alvesconvirtiéndose en un azote del madridismo, e incluso de cualquier jugador que pase por su banda, tuvo un gesto que le honra: le quito la cáscara y le pegó un mordisco, deglutiendo pacíficamente un bocado de tan suculento manjar como si del único, el “rey Rafa”, en el descanso de cada juego tenístico nos tiene acostumbrado, y debe ser milagroso en virtud de los ya casi incontables trofeos de Gran Slam que acumula el manacorí.

El mundo del fútbol ha mirado con muy buenos ojos la expresión del carioca. La acción a juicio de todos ha sido encomiable y prueba de ello han sido las reacciones que han aparecido apoyando dicha actitud. De esta manera, su compañero Neymar, que ya tenía previsto dicha muestra para un futuro partido, se hizo una foto con su hijo comiendo plátanos. Gary Lineker, ex Barça, también mostró su respaldo a Dani. Además de los anteriores, Marcos Senna, señaló que es un gesto “muy feo y sancionable”. Mara Peleteiro hizo suyo el gesto señalando que ella “también era una macaca”. Otros personajes que aplaudieron la escena fueron Ángel María Villar, el mítico jugador del Deportivo Bebeto y el actual compañero de la canarinha, Fred, quien publicó una foto haciendo una banana que es como se menciona al corte de mangas en el país del corcovado.

El lateral derecho del FC. Barcelona y de la selección brasileña no ha sido el único ejemplo de esta plaga que azota Europa como es el racismo. En consecuencia, pueden citarse algunos casos como los de Samuel Eto’o. Este supuesto tuvo lugar en La Romareda, en un Zaragoza-Barcelona cuando el delantero camerunés del Chelsea estuvo a punto de abandonar el terreno de juego debido a los gritos racistas procedentes de una parte de la grada. Sin embargo, el árbitro y el resto de jugadores de uno y otro equipo convencieron al león africano para que finalizara el encuentro. El madridista Roberto Carlos también fue objeto de este tipo de incidentes. Ocurrió en Rusia, cuando formaba parte de la escuadra del Anzhi, donde el equipo de la ciudad se enfrentaba al Zenit de San Petersburgo. En los minutos finales del encuentro, le arrojaron un plátano desde la grada, pero al contrario del ademán de Alves, abandonó el terreno de juego. En la liga española también han ocurrido otros episodios como los protagonizados por Allan Nyom
esta misma temporada en el Martínez Valero de Elche. El jugador acabó atacado de los nervios lanzando el balón contra la grada, gesto que le costó la tarjeta amarilla.

Una situación similar la protagonizó Carlos Kameni, guardameta del Málaga, a quien igualmente le tiraron un plátano desde el fondo sur del Vicente Calderón. Allende de nuestras fronteras, Kevin-Prince Boateng en un amistoso entre el Milán y el Pro Patria. Los jugadores del Milán sufrieron los cánticos racistas de los radicales del equipo rival durante todo el encuentro hasta que el jugador de origen nigeriano lanzó un balonazo dirigido a ese sector de la grada, generándose la suspensión del encuentro porque los compañeros del jugador agredido decidieron abandonar el terreno de juego.

El jugador del Real Madrid Marcelo fue objeto también de esta cruel práctica. Ocurrió en el partido de esta temporada de la Copa del Rey ante el Olimpic de Xativa cuando unos desalmados aficionados del equipo valenciano corearon gritos racistas cada vez que el lateral brasileño tocaba el balón. El zurdo madridista también ha sido atacado verbalmente en otras ocasiones como, por ejemplo, en el estadio Vicente Calderón cuando se le gritaba, al más puro estilo de un coro carnavalero, “eres un mono”. Del mismo modo, Sergio Busquets le espetó el mismo insulto en un partido en el Santiago Bernabeu, tras un altercado con el medio catalán. En la serie A italiana también han sido objeto de mofa grandes jugadores como Clarence Seedorf y Mario Balotelli a los cuales, como en las anteriores situaciones, se le profirieron insultos de “mono” y se le arrojaron plátanos en un claro ejemplo de intolerancia hacia dichos jugadores.

El presunto “agresor” de Alves es el socio del Villarreal David Campayo, quien ayer fue puesto en libertad con cargos tras prestar declaración ante la policía nacional. Debido a la gran repercusión que ha tenido el hecho, se ha considerado que podría constituir un delito por vulnerar el artículo 510 del código penal, relativo a aquellos que provoquen a la discriminación, odio o violencia contra los grupos o asociaciones por motivos racistas, encontrándose actualmente en una situación de libertad con cargos.

roberto carlosPero esta imputación de un delito contra los derechos fundamentales y las libertades públicas hay que ponerla en cuarentena. Desde el punto de vista administrativo deportivo ya existen las normas de los organismos futbolísticos internacionales (UEFA y FIFA) que ha invertido tiempo y mucho dinero tanto en campañas muy mediáticas como “No to Racism” donde, junto a FARE (Asociación de Fútbol contra el racismo), han participado jugadores y directivos de la talla de Messi, Cristiano Ronaldo, Ángel María Villar, Puyol, Casillas y Sergio Ramos, además de sancionar duramente cualquier conducta racista que rodee al mundo del fútbol. Por su parte, la Ley 19/2007 de 11 de julio, contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte, derogaba determinados preceptos con el ánimo de establecer un nuevo sistema de prevención, control y de represión que se extendiera con mayor acopio, no solo a los actos violentos sino fundamentalmente a los racistas, xenófobos e intolerantes. Junto a lo anterior se pretende superar las disfunciones de la actuación conjunta de los ordenamientos de carácter administrativo-deportivo y, por otro lado, los de seguridad ciudadana.

Hay que destacar que la comunidad futbolística internacional tuvo su epicentro en la lucha contra el racismo, la intolerancia y la xenofobia en el Congreso extraordinario de Buenos Aires de mediados de 2001, considerándolo ,una forma de violencia que comporta la realización de actos discriminatorios e irrespetuosos, basados principalmente, pero no exclusivamente, en dividir a las personas según su color, etnia, religión u orientación sexual, e instó a todas las federaciones nacionales y a las confederaciones continentales a emprender una acción continuada contra el racismo, además de celebrar un Día Universal de la Federación Internacional de Fútbol Asociado contra el racismo en el fútbol como parte integrante de una campaña sobre el juego limpio. Desde el punto de vista penal a Campayo se le imputa el artículo 510 del Código. En su tenor literal habla de “Los que provocaren a la discriminación, al odio o a la violencia contra grupos o asociaciones, por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión o creencias, situación familiar, la pertenencia de sus miembros a una etnia o raza, su origen nacional, su sexo, orientación sexual, enfermedad o minusvalía, serán castigados con la pena de prisión de uno a tres años y multa de seis a doce meses”. Así, el agresor se encuentra en la situación de que por tirar un plátano a un campo de futbol puede ser condenado a pena privativa de libertad. La clave de este precepto es que se imputa desconociendo que lo que verdaderamente exige el tipo es la “provocación”. Y es que técnicamente, en el ámbito jurídico-penal, dicha provocación es aquella que existe cuando directamente se incita por medio de imprenta, radiodifusión o cualquier otro medio de eficacia semejante que facilite la publicidad o ante una concurrencia de personas a la realización de un hecho delictivo.

Por tanto, este delito de incitación al odio se extralimita ante la acción que hoy comentamos. Está claro que el legislador hace su función en virtud del “telediario” y que lo que sea oportuno políticamente es lo que verdaderamente circunscribe a la norma de aplicación. Por tanto, puede decirse que lo que aquí se está imputando es una “emoción humana”, el odio, circunstancia que, en principio, no puede ser constitutiva de delito, advirtiéndose claramente una interrelación desafortunada entre aquella y la libertad de expresión. Por tanto, a mi entender, quizá nos encontramos ante un gesto como el de arrojar un plátano al campo frente a Alves, singularmente, ante una falta de injurias del artículo 620.2 del CP en el que se advierte que se impondrá la pena de multa de 10 a 20 días a “quienes causaren a otro una amenaza, coacción, injuria o vejación injusta de carácter leve, salvo que el hecho sea constitutivo de delito”. Quizá fuera este el precepto de aplicación en el caso del Villareal puesto que el gesto no incita o provoca el odio, sino que se trata de que atenta contra el honor del lateral brasileño del FC. Barcelona. Lógicamente, puede sancionarse desde el punto de vista deportivo, pues aquí se protege el correcto orden deportivo y desde el penal lo que se intenta proteger es el honor. Sin embargo, creo que lo sensato, por la poca importancia que tiene tirar un plátano puntualmente, sería sancionar meramente con carácter administrativo la conducta, por el principio de proporcionalidad y de intervención mínima del Derecho penal. Pero la prevención más evidente es la conducta excelente de Alves al minusvalorar el gesto puesto que, a mi juicio, posee mucho más efecto disuasorio comerse un plátano en dicho momento que la aplicación indiscriminada del CP. Hay que dejar el Código penal para las conductas absolutamente violentas y extremadamente racistas frente a una comunidad, pero en ningún caso sacar a pasear la dura legislación penal, para un incidente que se puede erradicar con la legislación sancionatoria deportiva, y con no dar pábulo a este tipo de conductas desagradables, pero en ningún caso criminales acaecidas en el terreno de juego.

Al parecer el bueno de Dani tiene sus días contados en el Barcelona, aunque quizá el destino más idóneo para el lateral es el de la UD. Las Palmas o el CD. Tenerife ya que no le faltarán patrocinadores en aquellos lares. ¿El plátano? De Canarias, naturalmente.