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Isco y el Madrid del violín y el contrabajo

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ancelotti bale iscoOPINIÓN.- Volvió a lucir el Madrid, sumergido durante las últimas semanas -y como casi siempre- en debates de sistemas y de jugadores. Siempre hay una crítica para los dibujos y las apuestas de Ancelotti, lo cual, dicho sea de paso, es inevitable y, acaso, incluso saludable. Pero ayer, con el clásico a una semana vista, el Madrid mostró probablemente su mejor versión en liga y aplastó a un Levante tierno y con dudas. El Ciutat de Valencia, otrora territorio hostil para los blancos, ha dejado de ser un fortín y ahora examina cada quince días a un equipo que se debate entre los cimientos levantados en la era Caparrós y las convicciones de Mendilíbar, que gusta por otro fútbol mucho más atrevido de lo que en realidad practica.

El caso es que, sin conocer exactamente la cuota de responsabilidad que cada equipo tuvo en el 0-5, sí es cierto que el Madrid exhibió argumentos de carácter más colectivo a lo que acostumbra, lo cual convence a críticos y aficionados. Casualidad o no, en la interpretación más coral de este Madrid intervino la figura de Isco, que entró en el once titular en lugar de Gareth Bale. El futbolista andaluz brilló con luz propia, reclamó un papel protagonista y culminó su actuación con un gol soberbio que cerró la goleada. Isco dotó al Madrid de pausa en la elaboración y de imaginación en los metros finales, todo lo contrario, precisamente, de lo que viene haciendo el galés, que precipita cada balón que cae en sus botas en la búsqueda de una heróica jugada individual.

La otra novedad fue Chicharito, que provocó un penalti y marcó el segundo. Y es que, con Kroos, Modric e Isco, la figura del delantero que reparte juego pero que no marca, acaso estaba de más. Con tanto media punta por detrás, además de James (que también marcó), Ancelotti optó esta vez por el mexicano, depredador del área preocupado por el gol más que por cualquier otra función.

Con el clásico en el horizonte y los debates a la vuelta del lunes, Ancelotti tendrá que elegir entre el Madrid del tambor y la corneta, o este del violín y el contrabajo. Isco ha sido el primero en retarle: “Tengo que mejorar, y se mejora con minutos”.