Inicio FC. Barcelona El Clásico no es lugar para experimentos, ¿O sí?

El Clásico no es lugar para experimentos, ¿O sí?

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bernabeuOPINIÓN.- El fútbol es un juego, a menos que jueguen Madrid y Barça. Entonces, el juego deja de ser un juego. Por tanto, los que sueñan con ver a Luis Suárez en el once titular pueden despedirse. Luis Enrique, que ha disputado este partido en numerosas ocasiones desde las dos trincheras, sabe que para rendir en un partido de alta rivalidad como este se necesita un rodaje previo, una preparación. Incluir al delantero uruguayo en la alineación inicial podría romper muchos esquemas –incluidos los de Ancelotti– y acaso podría resultar interesante la motivación extra de un crack que regresa a la competición en semejante escenario. Pero ni aun así.  Un clásico en el Santiago Bernabéu no es lugar para experimentos.

Sin embargo, fue precisamente un experimento –de otra naturaleza, eso sí- lo que ha mantenido al madridismo en jaque durante los últimos años cada vez que el Barça asomaba por Concha Espina. Sucedió el 17 de mayo de 2009. Como Luis Enrique, Pep Guardiola debutaba en un clásico en el Bernabéu y eligió ese marco para probar una variante en su dibujo táctico. Colocó a Leo Messi en el centro del ataque y desplazó a Samuel Eto’o hacia la banda derecha, con la intención de crear superioridad numérica en la zona de tres cuartos. Esta maniobra, la del falso ‘9’, sorprendió al mundo entero y desnudó al Madrid con el histórico 2-6, un complejo que tardó años en desaparecer. Tantos como duró la era Guardiola.

Mañana será otra historia. El Madrid es el actual campeón de Europa y, tras superar la depresión post Di María y post Alonso, llega en un estado formidable. Tantas ganas hay de ver a Suarez en un bando como las hay de ver a Isco en el otro, asumiendo galones y exhibiendo talento en una gran cita. Ancelotti parece haber dado con la tecla, sin embargo, más allá de lo que puedan hacer Messi o Neymar, Luis Enrique todavía no ha encontrado la fórmula de un Barça imponente. Pero el Bernabéu puede cambiarlo todo, incluida esta sensación. Visto así, quizá el clásico sea el lugar idóneo para jugar a los experimentos.