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Villareal 1 – Valencia 3: Al segundo puesto con el mono de trabajo

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El Valencia está viviendo un momento dulce. No le afectan las leyes de Murphy. Si algo le puede salir bien, le saldrá. Le ganó al Villarreal por 1-3. Lo hizo con el mono de trabajo. A pesar del resultado, el Valencia sufrió. Se prodigó más en tareas defensivas que en las ofensivas. Otamendi, Mustafi y Javi Fuego fueron más destacados que Rodrigo, Feghouli o André. La posesión del balón perteneció al Villarreal, que lo intentó más por las duras que por las maduras. Con la fiereza que la juventud de Cheryshev, Dos Santos y Moi Gómez otorgan pero sin la paciencia que Cani habría añadido. Paciencia necesaria para atacar, con algunas opciones de éxito, la defensa del Valencia.

En esas lindes, los ches se parecen mucho al Atlético de Simeone. Arriba, concentran jugadores tan creativos como trabajadores. Abajo, capitaneados por Otamendi, nadie concede ocasiones. Si todo esto falla, ya está Dani Alves para sacar las castañas del fuego. Hoy hizo dos paradas de esas de animal, de felino. Si le tienen que marcar, que se lo curre el rival. El Villarreal, siendo amables, le hizo cosquillas. Apurando, Cheryshev fue el único que se atrevió a arañar un poco. Pero el joven ruso tiró al limbo sus ocasiones. Durante veinte minutos atrincheró a los hombres de Nuno en su campo, pero se empeñó en jugar por dentro. Como un embudo, Javi Fuego taponó todos sus intentos.

Esta filosofía de trabajo defensivo se sustenta en un axioma tan fácil de explicar como difícil de realizar. Los chicos de Nuno necesitan media ocasión para marcar un gol. Contra el Villarreal no necesitó tirar a puerta para marcar. Ya lo hizo Trigueros por ellos. Ya en la segunda parte, Mustafi se vestiría de delantero para colocar, en sendos saques de esquina, el 0-3. Trigueros maquilló el resultado en los últimos minutos del partido. Pero ya era demasiado tarde.

El partido comenzó apasionante.  Ambos equipos comenzaron una lucha a capa y espada en la que los mediocentros se convirtieron en atrezo que perseguía el balón de un lado a otro y las áreas, en el único escenario de tan bonita contienda. El Valencia se contagió del ritmo nervioso del submarino amarillo. Las estocadas, convertidas en jugadas afiladamente verticales, se sucedían de un área a la otra. Trigueros tuvo la primera oportunidad del partido. Remató un centro raso de Cherysev en el punto de penalti pero la mandó a la grada. En la siguiente jugada, Feghouli haría el mismo centro. Trigueros, otra vez, remató. Y marcó. El Villarreal había tocado carne, pero era la suya propia. Peligrosa elección la del Villarreal. El Valencia dispone de jugadores muy peligrosos con espacios.

Con el paso de los minutos, el Villarreal atrincheró al Valencia, o fue el propio equipo de Nuno quien decidió ceder el protagonismo al Submarino. Sea como fuere. El Villarreal sufrió para atacar sin espacios. Se obcecó en entrar por el medio chocándose una y otra vez con los centrales y con Javi Fuego. Los ches sufrieron durante poco más de 20 minutos, pero Diego Alves despejó todas las ocasiones. Era un Valencia volcado completamente en labores defensivas. Dejo de sufrir, pero era cuestión de tiempo que los jugadores de arriba del Villarreal trenzaran una jugada que acabara con la ventaja che. No ocurrió y en el 65’ llegó la primera contra del Valencia. A partir de ahí, el partido dejaría de ser un monólogo. Alcácer, Rodrigo y Piatti empezaron a dejar de correr detrás del balón y empezaron a hacerlo correr. Las ocasiones y los córners no tardaron en llegar. Y con ellos, los dos goles de Mustafi.

El Valencia, con esta nueva victoria por tres goles, se coloca segundo de la clasificación, empatado a puntos con el Atlético de Madrid y a uno del Real. El Villarreal, por su parte, se distancia de Europa por 5 puntos. Nada grave para los de Marcelino, hoy se mostraron voluntariosos, pero su esfuerzo no se vio correspondido.