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Betis 2-1 Girona: Un paso de gigante en el Villamarín

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El Real Betis Balompié ha derrotado (2-1) al Girona FC en el duelo por la parte alta de la clasificación en la jornada 26. Los goles de Jorge Molina y Dani Ceballos permiten a los verdiblancos volver a sumar de tres en tres para encaramarse a las posiciones de ascenso directo.

Betis Molina CelebraciónDesde los primeros compases de juego en el Benito Villamarín pudo comprobarse que era el Betis enchufado el equipo que había saltado al terreno de juego. Lejos de la cara gris mostrada ante Numancia, Ponferradina y Albacete, la velocidad en las combinaciones y la decisión de buscar el gol permitió a los de Pepe Mel arrugar a un Girona batallador.

Los visitantes, que comenzaron el partido en tercera posición, demostraron ser un equipo escurridizo, prestos a aprovechar el menor desacierto rival para sacar ventaja. Pronto quedó patente el nivel de unos y otros. Lo que en tardes anteriores era juego plomizo se convirtió esta vez en una sucesión de contras dinámicas. Hasta la hora de juego, sin embargo, los guardametas Adán y Becerra supieron contener las acometidas de los delanteros repartidos sobre el césped.

Fue Jorge Molina el que, con su zancada de gigante, desarboló la poblada línea defensiva rival hasta encontrar el hueco por el que colarse. Envió Rubén Castro el cuero en profundidad, donde Molina pisaba área, y éste dribló y recortó hacia dentro para marcar de forma incontestable. El gol insufló confianza al equipo de Mel y permitió recorrer la segunda mitad sin demasiado sobresalto.

Con los tres puntos en el bolsillo, robados a uno de los gallitos de la clase, Dani Ceballos hizo lo más sensato: aumentar la distancia. Lo que para cualquier equipo es un colchón seguro, en el Villamarín no es sino una trampa escondida. Acertó pues de nuevo Jorge Molina con sus percusiones inteligentes, y en una de ellas se plantó sólo frente a Becerra. El barbudo ariete, para deleitar a la mitad de la afición que lo mira con el ceño fruncido, chutó muy convencido al palo y el cuero impactó con precisión milimétrica contra la madera. Genialidad o no, lo cierto es que el balón salió despedido y llegó manso a la bota de Dani Ceballos para que éste marcase a placer.

Molina y su zancada de gigante se retiraron poco después del campo dejando a las dos mitades de la afición con sonrisa satisfecha. El Girona, por supuesto, recortó distancias con un golazo de Granell de falta directa para cerrar la contienda. No hubo muecas de sorpresa en los graderíos, pues el Betis juega sus partidos con este tipo de cláusulas apalabradas de antemano: «en caso de paz y monotonía, nosotros nos encargamos de poner el picante». Por suerte para los verdiblancos, el salto hacia adelante en la tabla estaba ya asegurado.

* Imagen: lfp.es