Inicio Opinión Jairo Fraguas Las conjuras se hacen en el vestuario

Las conjuras se hacen en el vestuario

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EFE:  Real Madrid-SevillaEl aficionado madridista que se despierta a escasos días del clásico con la mente distraída en lo que pueda pasar el próximo domingo a las 21:00 horas en el Camp Nou, imaginando goles, resultados y el destino de su equipo dependiendo de si gana o si pierde. Los nervios se le agarran al estómago y aumentan a medida que consume espacios deportivos por radio y televisión. Sabe que la situación es complicada y la seguridad que aportaba el equipo ha desaparecido a medida que se perdían los puntos.

La noticia a la que se enfrentaba el aficionado hoy era la mariscada de conjura que estaban teniendo los jugadores. Todo queda muy bonito, la atmósfera de hermanamiento y la imagen de unidad que se proyecta. Todos imaginan a los jugadores sentados, atentos a las palabras de arenga de Ancelotti y las interrupciones de los capitanes para alzar la voz y recordar a todos los que allí se encuentran qué es el Real Madrid y lo mucho que representan. Cuando finaliza el discurso todos se ponen en pié mirándose a los ojos, aprietan los puños y entonan casi al unísono un: —¡Vamos a por todas, jo***!

Todo eso es lo que el aficionado desea que ocurra, que sientan sus nervios, sus ganas de arrasar en ese partido y lo mucho que supone para él que su equipo gane el partido del domingo. Porque será él quien se levante orgulloso al día siguiente con ganas de comerse el mundo y sintiendo que su equipo es capaz de todo o por el contrario se levantará jodido, sin ganas de nada por haber perdido contra su máximo rival.

Las conjuras se hacen en el vestuario o sobre el césped, mirando las caras de los aficionados que se han tenido que privar de muchas cosas por haber comprado una entrada para verlos y dejarse hasta la última gota de sudor y el último suspiro de aliento para hacerlos sentir orgullosos. El fútbol supone mucho más que un deporte y sino que se lo pregunten a ese aficionado.