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Isco no es un problema

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Isco El lenguaje es algo que todo el mundo cree que domina pero sólo somos capaces de comunicarnos, unos de forma más efectiva que otros. En el mundo del fútbol vemos como comunicar de forma eficaz no es algo fácil y como ejemplo está la situación de Isco en el Real Madrid. Desde la vuelta de James al equipo se ha tendido a definir la situación del malagueño como un problema para Ancelotti, apuesto a que cualquier entrenador de cualquier liga querría tener el mismo “problema” que tiene Ancelotti a la hora de formar el once inicial.

Isco era, en palabras de su entrenador, innegociable en el once titular y uno de los pocos jugadores indispensables. Su aportación al equipo cuando peor estaban las cosas está fuera de duda, además de contar con el cariño del público del Bernabéu habiendo salido ovacionado en más de una ocasión. Era el único jugador capaz de provocar miradas de asombro en la grada y caras de desesperación en los rivales, ponía la magia y hacía creer a sus compañeros que de verdad podían con el rival que estuviese delante por muy mal día que tuvieran los demás.

Isco y James son dos jugadores distintos pero necesarios de ver. El colombiano es más vertical, jugador de último pase y con la capacidad de abrir espacios, una cualidad de la que se benefician los tres hombres de arriba. Además de su indudable capacidad goleadora. Isco por el contrario, es un jugador de mimar el balón, de buscar el pase perfecto y desde que está en el Real Madrid con la capacidad de sacrificarse en trabajo defensivo. Su capacidad goleadora es algo más baja que la del colombiano pero con más capacidad de hacer jugar al equipo.

La cuestión está en la eterna duda de Ancelotti en el sistema de juego, 4-3-3 o 4-4-2. El primero es el preferido del míster y el segundo el de la gran mayoría de la afición. En el 4-3-3 no caben los dos, salvo que sacrifiques a alguno de la ‘BBC’, algo que ni entrenador ni afición están por la labor. El 4-4-2 aporta más estabilidad y seguridad al equipo y sí podrían jugar los dos pero también habría que descartar a algún jugador importante. En las manos de Ancelotti, o mejor dicho en su cabeza está el rearme de piezas que pueda beneficiar más al equipo en este último y más importante tramo de la temporada. Lo que está claro es que tener a Isco no es un problema si no una variedad más o una solución, cada cual que lo llame como quiera.