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El sol sale desde Oriente

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mercedesJairo Evangelista – Lewis Hamilton se adjudicó un GP de China de manera incontestable con pole, victoria y vuelta rápida. Rosberg quedó relegado una vez más a la segunda posición y Vettel se subió al tercer cajón del podio tras su victoria en Malasia.

Después de la sorprendente victoria de Sebastian Vettel, la primera con Ferrari, hace dos semanas todo volvió a la normalidad, por lo menos en cabeza. Mercedes se mostró imperante a una vuelta en calificación, y dominante en el ritmo de carrera.

La alta degradación de los neumáticos en el circuito de Shangai, el mimo del SF15T con las gomas, y la superioridad de las flechas plateadas con un desgaste mayor en sus ruedas obligó a Hamilton a graduar esfuerzos para ganar.

A diferencia de Australia, ambos Mercedes abrieron una brecha pequeña con los dos bólidos rojos de unos ochos segundos. Ésta se fue reduciendo con las paradas, en donde Vettel intentó la machada poniendo en jaque a Rosberg que logró salvar posición.

El alemán se mostró siempre a las expectativas debido a un ritmo contenido de su compañero, a priori o no, para conservar gomas. En ningún momento atacó, y tembló sin caer su segunda posición quejándose por la radio de la lentitud condicionante de Hamilton.

Una machada más para el inglés que marca territorio tanto en su escudería empequeñeciendo aún más la figura de Rosberg, como en la clasificación del mundial donde aumenta su ventaja con sus perseguidores.

La carrera del domingo resultó interesante en varios aspectos. Ferrari se consolida como segundo equipo en potencia; Williams, en tierra de nadie y de por medio con respecto al cuarto (al parecer Sauber), destaca en tercer lugar con la sensación de verse superado por la Escudería.

Peter Sauber “ha vuelto”. El mandamás del equipo suizo, desaparecido  del paddock el año pasado y parte del anterior, se muestra eufórico al ver puntuar sus dos coches. Y no es para menos, los de Hinwii están cuartos por delante de Red Bull, la que otrora, fuera superpotencia hegemónica de la Fórmula 1.

La vida es así, los ciclos van y vienen en el devenir de los tiempos. La marca de los toros enfrentados se vislumbra como una alegoría de su estampa al chocar sobremanera con Renault, a causa del malogrado propulsor poco evolucionado, y con la frustración reconocida de haber parido un mal chasis. Aún así Ricciardo logró con mucho esfuerzo ser noveno entre los Sauber.

Por otra parte, Grosjean se encargó de borrar la mala suerte que persigue a Lotus desde 2014 y sumó los primeros puntos para Lotus, mientras que a Maldonado aún le esquiva la fortuna. Esta vez, Button se cruzó en su camino en una lucha por la decimotercera plaza y un toque les privó a los dos de la misma a favor de Alonso.

Al asturiano le llueve por todos lados. En Italia es un “imbécil, arrogante y envidioso” según la presentadora ya despedida de Sky. En Escocia e Inglaterra, un “lastimado con dinero” como le tildó un tal David Coulthard. En Austria, “egocéntrico y envenador” a ojos de Lauda.  Alguien se preguntará que pasará si McLaren-Honda remonta. Pues, al parecer muchos no, quienes no han aprendido que nunca lloverá a gusto de todos.

Desde Australia las distancias se han recortado poco a poco y esto permite que los MP4-30 puedan incluso a luchar por posición con otros coches más veloces a priori. El monoplaza de Woking transmite buenas sensaciones en el paso por curva, la frenada y la tracción. Lástima el déficit de potencia, con un centenar de caballos menos aún es difícil competir.

Los más perjudicados del fin de semana sin duda han sido los Toro Rosso. Verstappen gripó en plena línea de meta a falta de dos vueltas cuando iba séptimo, y después de efectuar adelantamientos agresivos que le otorgaron máximo protagonismo. Carlos Sainz acabó decimotercero con muchos problemas en su monoplaza, trompo incluido en las primeras vueltas.

Después de dos carreras puntuando, los de Faenza cortaron la racha y gracias a ello Red Bull aún se mantiene por delante de su equipo filial. Por el contrario Marussia, o Manor, por fin acabó la carrera con la decimosexta plaza de Robeto Merhi sólo por delante de aquellos que no lograron ver la bandera a cuadros.

El tiempo lo pone todo en su sitio y así lo va haciendo según transcurre la temporada. Hamilton está por encima de todo y de todos. Su sonrisa le brilla a la luz del sol oriental de China con una nueva victoria. Bahrein le espera esta semana, un lugar donde el sol es raro que falle a la cita.