Inicio 1ª División Rayo Vallecano 1 – 1 Valencia: El Valencia se deslumbra en Vallecas

Rayo Vallecano 1 – 1 Valencia: El Valencia se deslumbra en Vallecas

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Diego Alves tiene el sol de la tarde madrileña golpeándole los ojos. Embarba se acerca por banda peligrosamente y todo el graderío vallecano se levanta. El tiro que sale escupido de las botas del extremo no tiene malicia alguna. Un tiro lento, centrado y bombeado. Toda la grada vuelve a sentarse.

Pero el fútbol, incluso en las esferas tan profesionales como la Primera División, lo deciden detalles que a primera vista parecen lejanos. Un par de rayos de sol tapan por un momento la trayectoria del chut para los ojos del meta brasileño. El jugador profesional se imagina el recorrido del esférico, pero falla por unos centímetros y le hace la cuna, como pareciendo que lo quiere posar él mismo en el interior de la portería.

El partido, que hasta este momento pintaba aciago para los rayistas, cambia radicalmente. El gol les otorga confianza que no tenían hasta ese momento. La balanza del partido se equilibra. El Valencia, que hasta ese momento había sido fiera para un Rayo corderil, queda aturdido y son los vallecanos los que incluso acechan la posibilidad del segundo tanto.

Sin embargo, el paso de los minutos reactiva la maquinaria che. Rodrigo apuñalaba la banda en tantas ocasiones como Negredo marraba sus jugadas. En la otra área, Manucho guerreaba con Otamendi y Mustafi sin tregua ni bandera blanca.

A la hora de juego, ocurrió una de esas jugadas que por malvadas no deseas ni a tu peor enemigo. Negredo, en fuera de juego, estorba la carrera de Ze Castro, dejando a André Gomes solo en su desmarque. El portugués controla al nivel de la calidad que atesora y Morcillo, en desesperada actuación, se lanza con los pies por delante esperando no tocar pierna y sí balón. No ocurrió así y el central vio la roja directa por ser el último jugador que separaba a André de Toño. La falta era en la media luna del área. Parejo la clava en la escuadra. Decía Slevin que las desgracias siempre venían de tres en tres: te marcan gol, te expulsan a un jugador y, además, en una jugada ilegal.

El fútbol le quitó al Rayo lo que le había dado en la primera parte. Nuno, con uno más en el campo, obró con coraje metiendo a Alcácer por Mustafi. El Valencia comenzó a atacar con más prisa que paciencia. Con más corazón que cabeza.

Y eso, si no eres el Real Madrid de Capello, no suele funcionar. El Rayo se defendió bien, no sufrió en demasía. Y menos aún cuando a Rodrigo le pudo la juventud y le arreó una pequeña patada a Toño después de que este se le echara encima con intencionada malicia.

El empate deja contento a un Rayo en la zona cómoda de la Liga mientras que desespera a un Valencia que iguala a puntos con el Sevilla.