Inicio Opinión Luis Costa Nunca el alambre fue más fino

Nunca el alambre fue más fino

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Final infarto 2Planificar una temporada futbolística al inicio del curso sólo sirve para marcarse unas pautas deseables a perseguir. Un escenario ideal en el imaginario a largo plazo. Luego, el exigente calendario y las propias dinámicas de las plantillas te acercan o te alejan de esas directrices que se esbozaron en pretemporada. Si existe una planificación optimista, perfecta, casi irreal, es la que atraviesa hoy el F.C. Barcelona. En la fase donde todo se define, la hora de la verdad, el conjunto de Luis Enrique ha alcanzado la plenitud, no sólo ofensiva y defensiva, sino también física y mental. La masa social culé ve más nítida que nunca la posibilidad del triplete. O cruelmente escurridiza. Según se mire.

Me explico. Tras una nueva exhibición coral ante el Getafe, para la inmensa mayoría el campeonato liguero está ya sentenciado. Por su parte, el infortunio que sigue acechando al Bayern de Guardiola en forma de lesiones y dudas futbolísticas, acercan al Barça a la final de Berlín según las encuestas y la sensación ambiental. No aseveraré que en ambas lides los azulgranas no partan con la vitola de favoritos, se la han ganado a pulso seguramente, pero pocos advierten de los rivales, de sus peculiaridades, de sus singularidades, de sus fortalezas. Y menudos rivales son, todo hay que decirlo.

Me vuelvo a explicar. Servidor ve al Real Madrid ganando todos los partidos que les restan, incluido en el Sánchez Pizjuán. Pálpito individual, sólo eso, sin argumento de peso que lo sustente. No obstante, bien es sabido que en la idiosincrasia del club blanco está el no desfallecer, el sentirse seguro de sí mismo cuando está en desventaja. Un mínimo fallo azulgrana en forma de empate daría el título a los blancos. Y deben rendir visita al Calderón, donde los del Cholo Simeone probablemente se estén jugando sellar la Champions para la próxima temporada. Palabras mayores para el club del Manzanares. Un simple empate en Madrid, algo que entra en cualquier cábala plausible, y este increíble Barcelona se quedaría sin esa Liga que todos ven ya en sus vitrinas.

Final infarto 3Y qué añadir de la semifinal de la Champions. El murmullo generalizado sólo parece versar a cerca de un Clásico estelar en la final. Nada más lejos de la realidad señores. Sin ser definitivo, pero la vuelta en el Allianz Arena otorga un plus motivador a los bávaros. Un ambiente intimidador sin duda. Pero, lo que hace de los alemanes el peor rival posible para los de Luis Enrique es, a mi juicio, Pep Guardiola. No importa cuántas y cuán relevantes puedan ser las ausencias con las que encaren esta eliminatoria, los muniqueses poseen el mayor de los tesoros para combatir a este Barcelona: el total conocimiento de su entrenador sobre el rival. No hay secretos que no conozca el de Santpedor. Incluso la forma de minimizar el impacto de Messi. Si hay alguien que puede desactivar tal repercusión, es Guardiola. Por ello, la final de Berlín queda muy pero que muy lejos todavía.

El mejor Barça de la temporada, el mejor equipo del mundo en la actualidad para muchos, está exactamente a la misma distancia del éxito que de la decepción, que no fracaso. Un finísimo alambre que podría quebrarse o llevar a los de Luis Enrique hacia una gloria inesperada.