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Copa América 2015: Territorio albiceleste

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Manuel Luis Ruiz Morales.- Después de que finalizara hace unos días la temporada regular de clubes de fútbol (al menos en Europa) con la Final de Champions League entre Juventus y F.C. Barcelona, nos encontramos a pocas horas de que comience la Copa América 2015, que tendrá lugar en Chile.

James-Rodríguez

Este torneo enfrentará en los próximos días a las selecciones de mencionado continente incluidas en la Confederación Sudamericana de Fútbol (CONMEBOL) más a dos países invitados (a saber, Jamaica y México). Mas ninguno de los combinados nacionales parece que podrá hacer nada contra la gran favorita para hacerse con el campeonato, que no puede ser otra que la escuadra Argentina.

Para argumentar a favor de esta postura, se podría aducir que hace casi un año fue subcampeona en el Mundial, y al tratarse de un torneo regional la Celeste y Blanca se halla en un lugar preeminente para alzarse con esta competición. No obstante, aún cuando existiese cierta verdad en mencionada tesis, se deben argüir otros razonamientos técnicos y futbolísticos que hacen que este plantel cruce la frontera andina con la vitola de potencial campeón.

En primer lugar, como se ha dicho anteriormente, no debe olvidarse que ya en la Copa del Mundo de Brasil, Argentina vendió muy cara su piel, derrotando a más de una selección europea, como la suiza, la belga, la holandesa (tras esa fatídica tanda de penaltis, o penales como dicen allá); y sólo claudicando contra Alemania, y ni siquiera en ese caso se vio superada en los noventa minutos reglamentarios (en los que Gonzalo Higuaín pudo obtener una nueva estrella para la Asociación de Fútbol Argentino), sino que los de Alejandro Sabella sólo se vieron superados en la prórroga. Por todo ello, es ostensible que este conjunto será muy duro de salvar por cualquier otro combinado americano.

En segundo término, por la plantilla de la que puede gozar Gerardo Martino. Es cierto que hay que aceptar que no se trata de una selección formada principalmente por jugadores de dos o tres clubes, lo que redundaría en un alto conocimiento del sistema y estilo de juego, creando asociaciones preestablecidas en su seno. Ahora bien, a pesar de tal disparidad de procedencias, hay que prestar atención a las pequeñas sociedades que existen en el conjunto argentino, porque existen muchas de ellas y de infinita calidad, como es el caso del mejor entendimiento que debe haber en la zona de la zaga con Martín Demichelis y Pablo Zabaleta del City (al que habría que unir a Sergio Agüero en la zona atacante); la conexión de la banda izquierda con los jugadores Marcos Rojo y Ángel Di María del United, que son un puñal por su desequilibrio y verticalidad; el enlace juventino de Carlos Tévez con Roberto Pereyra, en base al robo del segundo, para darle la bola al espacio del primero; y por último, el medio del campo culé, al adelantarse hasta el pivote la posición de Javier Mascherano (para evitar las transiciones del rival con el juego rocoso del “jefecito”) y facilitándose su juego sin desplazamiento largo hasta el gran creador y hacedor de fútbol de esta escuadra, Leo Messi, que con Argentina retrasa su posición hacia el medio, haciendo las veces de interior y de media punta, con una cierta liberación en sus movimientos.

En este sentido, sería de ignorantes el no reconocer que los futbolistas de que dispone “el Tata” poseen una extrema calidad, hasta el punto de poder prescindir de otros tantos talentosos en sus puestos como Willy Caballero, los valencianistas Lucas Orbán y Pablo Piatti, o el castellonense del Villareal Luciano Vietto. Hasta tal punto es así que nombres importantes como los de Nico Pareja o Mateo Musacchio, actualmente sendas bajas por lesión, podrían haberse visto fuera de la Lista de Convocados incluso estando en plenitud de sus aptitudes físicas.

En tercer lugar, por dos jugadores que, en mi opinión, le darán a la Argentina la excelencia absoluta que no pudo ostentar este combinado durante algunos momentos en los enfrentamientos en el Mundial del año pasado. Como no puede ser de otro modo, me refiero a Lionel Messi y a Carlos Tévez. El primero estuvo presente en la cita mundialista, pero el estado físico del jugador del F.C. Barcelona durante la anterior temporada no fue ni mucho menos la mejor, y su rendimiento se encontraba (no sin razón) en entredicho, puesto que según mi parecer, el ansia por llegar bien al Mundial, por no lesionarse, le limitó en demasía al objeto de apurar su forma física, con independencia (claro está) de problemas de índole personal los cuales no son de público conocimiento. No obstante, como hemos venido viendo en los últimos tiempos, desde que comenzó el año presente la situación se ha revertido, y el “10” rosarino ha vuelto a las andadas, incluso mejorando su versión precedente, en tanto en cuanto mide con mayor cautela sus esfuerzos, sus apariciones, para en cada una de ellas lograr un papel más decisivo. Por su parte, Tévez ha completado un año buenísimo en Turín, estando a punto de conseguir tan anhelado triplete, sin embargo, la aportación del “Apache” será meta-futbolística, esto es, irá más allá del fútbol que detenta en sus botas, ya que propiciará un carácter, una garra, una lucha, un ímpetu, que en más de una ocasión se ha echado en falta en este conjunto nacional en momentos claves en los que era menester jugar más con el corazón, con el escudo.

Como cuarto punto, por la escasez de rivales que se hallen a su altura. Su principal opositor al título, no puede ser otro que Brasil. No obstante, a pesar de tener una defensa contundente y de primer nivel competitivo con David Luiz, Thiago Silva, Danilo, Marquinhos, Miranda o Filipe Luís, o de disfrutar de individualidades como las de Neymar, es evidente que la “canarinha” se encuentra en horas bajas, ya que lejos de lo que un día fue, la estructura de la plantilla es desequilibrada, puesto que la zona determinante y elemental por la que se debe construir un equipo de fútbol, el medio campo es muy desigual en el estilo y desprovisto de creación e imaginación. Por otro lado, Uruguay, al igual que el anfitrión Chile, son equipos aguerridos, fuertes en el contacto, combativos y que no cesan en el empeño. Sin embargo, los charrúas que juegan a un fútbol tosco, pierden a su pieza angular por sanción, Luis Suárez. Por su parte, los chilenos se mueven más por voluntad y coraje que por despliegue futbolístico, aunque ese empuje que imprimió Marcelo Bielsa y que continúa con el mando de Jorge Sampaoli, unido al brío y al aliento de sus aficionados, puede ser fundamental para que lleguen a las rondas finales. Por último, mencionar otro de los contendientes que puede que se tope Argentina en el camino hacia la gloria en el “Sudamericano de Naciones”, que no puede ser otro combinado que el de Colombia, puesto que José Pekerman ha conseguido hacer de los “cafeteros”, un equipo compensado en todos los aspectos, con un centro del campo de garantías, con pujanza a la que se la unido calidad y expresión (con jugadores como Juan Cuadrado o James Rodríguez, de uno u otro estilo respectivamente) para nutrir a una contrastada delantera con matadores del área como Carlos Bacca, Jackson Martínez o, un venido a menos tras su grave lesión en el Mónaco, Radamel Falcao.