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El fútbol en el alma de los pueblos

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urbano
Alineación de los Rayos Rojos. Entre ellos, Urbano.

  Francisco Juan Torres.- Tiempo atrás solo La 2 de TVE nos ofrecía, de vez en cuando, fútbol los sábados por las noches, Hoy lo tenemos a diario y casi a todas las horas. Lejos quedan los partidos del equipo del pueblo, los enfrentamientos con el pueblo vecino. Gradas llenas, en contraposición a lo que ocurre en estos tiempos que corren. Sin embargo el fútbol tiene muchas similitudes así pasen siglos por este deporte. Al final de esta Liga se barajaron muchas preguntas ¿Jugó el Lugo al límite? ¿Se relajó el Betis? La vida sigue igual.

Hace años, en una jornada en la que La Puerta y el Quesada se jugaban por separado la permanencia, hubo cosas muy extrañas. El  Beas Sporting de Francisco Padilla, acudió al partido contra el Quesada notablemente mermado. Los habituales o no estaban en la convocatoria o estaban en el banquillo. El Quesada ganó, se salvó y condenó a La Puerta al descenso. Estaba claro que algún pájaro oscuro había volado sobre aquel partido. Los puertenses jamás perdonaron esto a los beadenses. Josillo, un  directivo con Bodas de Plata celebradas con el fútbol, no se lo creía. Su equipo, La Puerta, había descendido a manos de sus vecinos de Beas.

Puente Génave
Plantel del Puente Génave, dirigido por Fernando Galiano.

Otro episodio de fútbol modesto y subterráneo se produjo teniendo como protagonistas al Santisteban del Puerto y el Puente Génave. El día que jugaban estos dos equipos, los puenteños necesitaban ganar, y en las filas del conjunto del Condado no se presentó uno de los jugadores más decisivos, Pajarito, el máximo goleador del conjunto de Santisteban. Juanjo, presidente por entonces del equipo de Santisteban, mostró un gran enfado. Estaba claro que alguien “convenció” a su jugador para que no acudiera a ese partido dando una clara ventaja al Puente Génave. Pajarito había sido jugador del Puente Génave y se dejó seducir por aquella vieja “amistad”. Historias para no dormir.

El fútbol de los pueblos, ese que tanta gloria nos dejó, en tierra farragosa, donde se gritaba, donde la Guardia Civil tomaba nota por un insulto, a 5.000 pesetas la barbaridad dicha,  donde los árbitros se jugaban el tipo, ahora es como un recuerdo lejano a pesar de haber significado tanto.

Un domingo en el municipal Hondonero de Beas de Segura, se produjo una de esas escenas de película y que eran de curso legal en esos tiempos: suplantación de personalidad. Los directivos cuando querían que jugara algún futbolista sin ficha, sometían a la plantilla a una rueda de reconocimiento y el “ilegal” suplantaba al más parecido con papeles en regla. Eso ocurrió en este partido y en cientos de partidos. En esta ocasión el directivo presentó ante su señora al futbolista sin ficha y a toda la plantilla y preguntó: “¿Qué jugador de esos se parece más a este otro?” La señora habló, el directivo sacó un sello de la Federación y “Zas, fichaje de última hora”. Otra fórmula era que, con la inestimable colaboración de las oficinas de correos locales, se recibían sobres con documentaciones selladas en fecha conveniente. Son anécdotas casi inocentes en relación con lo que ahora vemos a diario.

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Once del CD Villanueva del Arzobispo

Mirar hacia atrás es ver un tiempo de fútbol doméstico, con sus rituales y sus ceremonias. La Sierra de Segura siempre ha vivido el fútbol como algo que ha formado parte de su vida social. Inolvidables los viajes en aquellos autobuses que, casi como una ceremonia, cada domingo se averiaban en la cuesta de Sorihuela del Guadalimar. Imposible olvidar aquellas paradas de avituallamiento  en el Bar Volante de Villanueva del Arzobispo, un pueblo de fútbol por los cuatro costados,  que vivió una noche histórica jugando la Copa del Rey con el Granada e inaugurando, ese mismo día, la luz artificial de su campo. Fiesta por todo lo alto. Era tiempos en los que visitar campos de césped como La Victoria o Linarejos significaba un premio, una ilusión, un acontecimiento.

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Integrantes de la plantilla del CD Villacarrillo ,entrenado por Gregorio Manzano.

Tendremos que hacer un esfuerzo muy grande para recuperar el fútbol de los pueblos, los enfrentamientos entre garbanceros y pavos, Beas y Arroyo, Lupión-Begijar; ver a La Ferroviaria o recuperar la imagen de aquellos colegiados de riguroso luto arbitral. Parece que estoy viendo a Manjón y a Comino, llegar al campo con sus utilitarios, Seat 127 y Renault 4. Era árbitros afamados en aquellas competiciones provinciales, casi tan populares como los futbolistas y que, muchas veces, cobraban las 5.000 pesetas en monedas de peseta. No es que no hubiera papel, era una forma de manifestar desacuerdo por alguna actuación anterior. Cosas de fútbol en los pueblos.

 Antes se vivía para que llegara el fútbol el domingo, y ahora, se vive para que llegue el verano y despejarnos de un cargado mundo futbolístico, donde todo vale, hasta esa corrupción terrible y alejada de aquellas “trampillas” hechas para mantener viva la ilusión y el entretenimiento de los pequeños pueblos. Será difícil revivir todo aquello si no es de esta forma, pasando revista a situaciones aparcadas en la memoria del fútbol modesto. Era otro tiempo, un tiempo en el que la ilusión estaba en cada domingo y la cita de cada día en el 1.026 de Onda Media. Juventud divino tesoro.

Foto de portada: Puente Génave