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Cautivos del poder y del conflicto

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Proceso electoral

Carrera electoral en marcha bajo la armonía de una temporada triunfal a niveldeportivo e igual de convulsa que siempre en el plano institucional. Sin descalificaciones ni escenas dantescas que lamentar (afortunadamente), las siete precandidaturas a ocupar la presidencia del club van paulatinamente desvelando sus puntos clave. El soci culé tendrá donde elegir, eso sí. Desde viejos conocidos como el ex presidente Joan Laporta; Toni Freixa, antiguo portavoz del club bajo el mandato de Josep Maria Bartomeu, o Agustí Benedito, aquel que impulsara la famosa plataforma L´Enfant Blau, que a la postre sería el principio del  fin de Josep Lluís Núñez al frente de la institución azulgrana, pasando por otros que ya se postularon a la presidencia en el pasado, como el empresario Jordi Majó, o caras nuevas y jóvenes como el ingeniero Jordi Farré o el grupo Seguiment FCB, con Joan Batiste Cuberta como cabeza de lista. Sin olvidar, claro está, al propio Josep Maria Bartomeu.

Proceso electoral 3Sobre la mesa, los asuntos que más preocupan al aficionado barcelonista. La mayoría, relacionados con la Justicia, y por ende, con las malas prácticas, la opacidad operacional y el debilitamiento del eje vertebrador del club, La Masía. Ser presidente del Barcelona eleva a su pretendiente a una escala de poder y reconocimiento significativo, no sólo en Catalunya, sino en España y más allá. Su influjo traspasa fronteras. Supone notoriedad. Quien se postule, persigue tales beneficios por encima de cualquier otra connotación.

No obstante, el cargo también entrega a su teniente una inestabilidad motivada por los recelos, las envidias, las malas amistades, que amenaza con erosionar hasta el ánimo más acorazado. El futuro presidente del Barcelona deberá encarar asuntos extradeportivos tan urgentes e hirientes como el interminable caso Neymar, que mantiene imputados al propio club, además de a Bartomeu y al ex presidente Sandro Rosell. O la sanción FIFA, que además de negar la posibilidad a la entidad de fichar hasta enero de 2016, impide a 17 jóvenes perlas de la cantera azulgrana disputar minuto alguno oficial con sus respectivos equipos. Asuntos, ambos, que sobrepasan el ámbito deportivo y predisponen a sus protagonistas a la crítica feroz del entorno y a su deber de responder ante la Justicia por la negligencia en su cometido.

Proceso electoral 2Sin esa losa penal, está el caso de La Masía, pero que para la familia barcelonista, es de crucial relevancia. La identificación del club con sus orígenes es sagrada y el Camp Nou sabe lo que desea. Alinear a 11 de la casa como hiciera el 25 de noviembre de 2012 Tito Vilanova en partido oficial, es algo inaudito que nadie espera asiduamente. Sin embargo, con el descenso del Barça B y los malos resultados de las categorías inferiores, se teme un erial de promesas a corto plazo que obligue a variar la política del club drásticamente. Sea como fuere, quien desee el sillón presidencial de la institución, deberá invertir en perpetuar, con variantes, el modelo de cantera sin dilación.

Asuntos, todos ellos, espinosos, que a pesar de la erótica del poder, le conllevarán al futuro presidente más de una noche sin dormir. Así es el Barcelona, un cóctel no apto para todos los estómagos.