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Real Jaén o la cuadratura del círculo

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tejada nacho2El Real Jaén ha comenzado su pretemporada. Es un hecho. Fuera dudas. Otra vez el aficionado está. Increíble, pero cierto. Todo lo renegado, lo sufrido y lo jurado, al final, perece ante la pasión de la pelota. El fútbol es algo que se vive, no se explica. El balón, el sudor y los esfuerzos que asientan las grandes gestas cobran protagonismo. Ya no cuenta nada que no sea la ilusión de oler el césped y escuchar el sonido de la grada. Regresar a la tribu. Parece trivial pero no lo es. Cada mes de julio este club es un calvario. Las excepciones confirman la regla. Lo he vivido muy de cerca, aquí, o de lejos, a media distancia. Siempre he seguido lo que pasaba en Jaén en verano y siempre he vivido con el pellizco en el estómago de saber si se arrancaba, sin llegaba el final temido o sí, felizmente, las esperanzas cuajaban. Lo único que he aprendido a lo largo de los años es que el fútbol no se compromete con nadie que no se comprometa con él. Así de simple. Eso no quiere decir que mucho dinero o mucho trabajo no condicionen los resultados, no siempre, pero algo tienen que ver el dinero y el trabajo en los resultados. De todas formas, el que lo ha vivido lo sabe, el fútbol va por libre casi siempre pero ni es tonto ni es loco…tiene raíles de los que no se sale.

Esta temporada es un brindis al sol. El presupuesto es la mitad o menos, la exigencia, dígase lo que se diga, es la misma porque el Real Jaén de comparsa no resiste mucho. Eso no lo aguanta la gente, que parece que vio ayer al Real Jaén en Primera, ni lo soporta la directiva, que no lleva bien que el público se vuelva al palco. Total, que estamos como siempre pero peor.

Aquí quería llegar. No pretendo ser un agorero ni me gusta vaticinar desastres. En fútbol condicionan, dinero y trabajo. Lo he dicho antes.  El Real Jaén ha tenido la capacidad de pararse un poco y levantar la vista. Traer a Ramón Tejada ha sido un acierto, nada que el fútbol no pueda desmontar, pero si no hay dinero lo que funciona es el trabajo y el conocimiento y Ramón surte a la entidad de ambas cosas. A la plantilla le faltan los flecos, pero ya hay plantilla.

La realidad es tan dura que los aficionados, seguramente, no la imaginan. Hablamos de fútbol y, sin tregua, acudimos a los ejemplos mediáticos de millones y cifras que marean. Esto es otra cosa. La casa se hace ladrillo a ladrillo. Horas de conversaciones telefónicas, miles de golpes de ordenador para escudriñar fichas, cientos de negociaciones con jugadores, padres, hermanos, amigos; todo para sumar una pieza más y seguir teniendo presupuesto para la próxima batalla. Eso, desde hace semanas, es una rutina en la cueva de Tejada.

Sin embargo, en mitad de este marasmo de sudores, angustias, esperas y tensiones, quiero ver una luz que permite creer. Lo que no sé es si el resultado se corresponderá con el esfuerzo técnico, pero yo soy optimista. Tejada tiene sintonía con Arconada. Todo lo que sé del entrenador es bueno, a lo mejor es que sé poco, pero creo que he hecho mis deberes y quienes me han informado merecen todo mi crédito. Meticuloso, trabajador, dialogante y conocedor de la materia que maneja.  Ideas en sintonía y mismo lenguaje futbolístico que Ramón Tejada. Los dos siguen creciendo y conscientes de que cada balón jugado es una nueva oportunidad. Esto es bueno para ellos y muy bueno para el Real Jaén. Estamos ante un equipo técnico de alto nivel. Tienen que plasmarlo pero lo raro es que no lo hagan. Seguramente es lo mejor que le podía pasar a este equipo que acabó hecho un flan de dudas y desconfianzas. Solo espero que la grada sea paciente, el Consejo inteligente y el fútbol, eso es mucho pedir, lógico. Vamos, la cuadratura del círculo. Sin embargo, confiío.