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El Linares llega mandando y vence en Cartagena (0-1)

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torresCartagena. Especial para palabradefutbol.com.- El Linares se estrena con triunfo. Llegar y besar el santo. El equipo de Torres se ha puesto de largo en un estadio de gran prestigio en el concierto de una categoría en la que se alternan grandes coliseos y modestos refugios de fútbol. La grada del Cartagonova, imponente, con casi seis mil personas y un rival con mucha historia, no sirvieron para que los linarenses bajaran el grado de intensidad que su técnico les había exigido en la última charla antes de partir para el estadio.

El partido arrancó con señales inequívocas de que el Linares no iba a especular con el resultado. Quería los tres puntos. Sin alegrías defensivas, muy serio, pero con intención clarísima de ganar el partido, el equipo visitante gozó de las primeras oportunidades. Pese a que el equipo albinegro salió a por el partido en el clásico gesto de anfitrión, fue el Linares el que hizo lo que en fútbol descompone de verdad: rematar a puerta con sentido. En plano “arreón” del Cartagena, sería el Linares, por mediación de Gámiz, quien encendía las alarmas del estadio departamental con un testarazo que obligó muchísmo al portero local. El Linares iba en serio y en Cartagena ya se habían dado cuenta.

Junto a una clara vocación ofensiva, el Linares ofrecía una extraordinaria concentración en la mitad del campo y en la zona de defensas. Equilibrio. Era un debutante pulcro en casi todo lo que hacía. Quizás el graderío de Cartagena pensaba que esa actitud y ese acierto en las acciones visitantes, serían solo cuestión de una salida ilusionada fruto del debut en la categoría. El partido y los minutos dejaron ver otra cosa.

Mientras el Linares desplegaba su plan, el Cartagena trataba de hacer lo propio. No se desconcertó del todo, pese a que los linarenses habían destapado el tarro de las dudas en el equipo de casa. Los jugadores del Cartagena lo intentaban por banda, centrando algún balón, queriendo penetrar por el centro…todo lo que se puede hacer para atacar un buen sistema defensivo. Torres lo había previsto. No hubo forma. Cuando la parroquia local ya empezaba a mostrar signos de inquietud, como sospechando lo peor  -minuto 23-  se produce un remate de Rosales a la salida de un córner. El Linares ya había dado el segundo aviso y no tardaría en consumar la amenaza. El que avisa…como consecuencia de un lanzamiento de esquina se produce el remate final de Ferrón que produce el desconcierto en los miles de seguidores locales. Gol del Linares (0-1). Quedaba mucho partido pero los azulillos se habían puesto por delante y ahora le tocaba remar al Cartagena. El técnico local se va al extremo del área técnica, el banquillo del Cartagena es un poema y los jugadores, en el campo, se miran y se alientan. Cumplen el protocolo tras un  mazazo.

A partir de ahí el partido cambia y se produce una ofensiva general de los locales. Lo hacen sacando todo lo que tienen en lo futbolístico y en lo anímico. Parece que el gol les había despertado y el Linares tuvo que emplearse. Vidal la tuvo clara para el empate en dos ocasiones. Las bandas del Cartagena resucitaron y el cuadro visitante lo pasó mal pero el orden volvió a salvarlo. El descanso sirvió a los locales para conjurarse y al Linares para insistir en su orden y en la disciplina.

La segunda parte puso a prueba las condiciones para el sufrimiento que tiene el conjunto de Torres. El Cartagena puso las cosas que tenía que poner en ataque y el Linares todos los argumentos para sacar adelante un resultado, corto pero de gran valor por los puntos y por la importancia que el triunfo tiene en el plano de la autoestima. Hubo momentos agónicos. El Cartagena se iba contra la puerta de Lopito con las peores intenciones y el portero  tuvo que estar muy atento y sacar toda la coordinación necesaria con su defensa. El Caratagena exigía mucho en en ese plano. La defensa sufría y prueba de ello las acciones, en el último palmo antes del gol, que tuvieron que solventar Rosales y Chico como contestación a remates de Hens y Sergio García.El Linares resistió. Pasó una prueba durísima. El empate hubiera sido no perder, pero habría sabido amargo tras tanto esfuerzo.

Partido, al final, tuvo todos los alicientes para ser considerado como una victoria trascendente. Por los puntos, por la dificultad que ofreció el rival, por el escenario y por el nivel del rendimiento ofrecido. Torres se retiró del campo satisfecho por los puntos pero, sobre todo, porque todo lo explicado durante la pretemporada, no ha caído en saco roto: el Linares funciona. Otra cosa serán los nervios del estreno en casa con un “Linarejos” de gala y ansioso por ver ganar a su equipo. El Granada B es otro tipo de rival. El entrenador del Linares lo sabe y colocará esa información en el disco duro de un equipo que si los tenía, dejó sus complejos de recién llegado en Cartagonova.