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Las carreras de caballos de Sanlúcar de Barrameda: espectacularidad, colorido y gentio

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caballosManuel Luis Ruiz Morales.– Que el fútbol (como deporte rey) mueve masas inimaginables es conocido por todos. Sin embargo, el deporte en general debe considerarse como fenómeno social, ya que donde hay deporte hay afluencia de deportistas, de aficionados y de espectadores, facilitando la concurrencia de personas de los más diversos orígenes, y con ellas, el intercambio de opiniones, culturas, costumbres, experiencias, saberes, etc.; junto al impacto económico en todo el campo negocial donde se desarrollan tales prácticas deportivas.

El más claro ejemplo de ello, durante el estival mes de Agosto, son las Carreras de Caballos de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz).

El 26 de Agosto de 2015, comenzó en las playas de Sanlúcar el Segundo Ciclo de las renombradas carreras. Ciclo que concluirá el próximo viernes 28 de Agosto.

Estas pruebas hípicas, desarrolladas en dos fases de tres días cada una (coincidentes con las semanas de bajamar, ya que el hipódromo de Sanlúcar es simplemente la tierra mojada que deja el mar, compacta e irregular), atraen a multitud de visitantes de toda la península, y como no podía ser de otro modo, a turistas foráneos, con mayor hincapié, puesto que hace años fueron declaradas como un acontecimiento de Interés Turístico Internacional.

No obstante, “el mayor espectáculo de las Playas del Sur”, no sirve sólo para atraer a visitantes, sino que proporciona un importante desahogo para los oriundos del lugar, los cuales se vuelcan con magnífico evento.

Las Carreras de Caballos de Sanlúcar llevan celebrándose desde 1.845, siendo la de este año la 170 Edición. Mas lo relevante es que la ciudad, y la provincia, castigadas especialmente por la crisis económica (hasta el punto de ser considerada la ciudad con mayor tasa de desempleo de España, según el INE a 1 de Julio del presente año) sufren una transformación, ya que por sus calles puede verse el gentío pasear y disfrutar de una escena sin igual.

No sólo debe valorarse la belleza de los pura sangre corriendo al lado del mar, sino que para entender la reputación de esta competición hay que comprender el entorno que las rodea, ya que parece salido de un cuadro de Sandro Botticelli. Se dan una serie de elementos casuales, que lo hacen un lienzo único. La desembocadura del Guadalquivir, que forma una especie de broa natural, para las barquillas que descansan sobre el suave vaivén de las olas. Más lejos, pero al frente, el Parque Nacional de Doñana, paraíso de la biodiversidad y patrimonio de la Humanidad. Y en el fondo, el sol que se despide del mar, en un novelesco ocaso.

Deportivamente, en el mundo del Turf, se dice que para ser un gran jinete se debe haber ganado en Sanlúcar,  por las peculiaridades que plantea esta complicada pista, para animal y jockey. Y es que hay que saber lidiar con ella. La algarabía del público de un lado, el agua del mar al otro, y en medio, un piso lleno de obstáculos: posibles agujeros, ostiones, piedras, unido al desnivel propio de la orilla; para caballos acostumbrados a competir en pistas uniformes.

Todo ello hacen de éstas unas carreras únicas y cercanas al pueblo; hasta el punto de que cualquier eventualidad, puede terminar con potros o yeguas corriendo entre la multitud, o por las mismas calles o plazas de la ciudad.

Este año se produce un importante hecho. Ya que además de formar parte del circuito hípico nacional, las Carreras de Sanlúcar han entrado por primera vez en el Lototurf (de las Loterías y Apuestas del Estado), sirviendo de soporte para estas apuestas externas a las de la propia organización deportiva, esto es, a la Sociedad de Carreras de Caballos de Sanlúcar de Barrameda.

Y socialmente, ¿qué? Respecto a este aspecto se produce el hecho más insólito de las Carreras de Sanlúcar, puesto que las tardes de Carreras deben considerarse como un acto social en la ciudad. Las familias y amigos bajan hasta la playa, para pasar el rato en la arena del litoral, para compartir esos momentos de sosiego entre carrera y carrera, y sobre todo, para llenar de color y de muchedumbre los dos kilómetros de playa y de paseo marítimo donde se realizan las pruebas.

No obstante, en el seno de las mismas jornadas hípicas acaece otro hecho. Desde antaño, con el surgimiento de estas carreras, la Sociedad de Carreras de Caballos, estableció un sistema para realizar distintos tipos apuestas, en los establecimientos que dispone la propia organización, en el recinto del ente. Sin embargo, de manera espontánea se ha instaurado una tradición o costumbre, que todo niño o niña de esta localidad ha oído hablar de ella. Los niños, como si fueran empresarios, montan una especie de Administración de apuestas, por medio de casetillas de cartón o madera (realizadas por ellos, o con ayuda de los mayores), a través de la cual, los espectadores que están en la playa, pueden apostar pequeñas cantidades de dinero al caballo ganador, pero no a la carrera, sino provisionalmente al vencedor de la carrera hasta la altura de la playa en la que se encuentra tal caseta de apuestas. De este modo, para que los apostantes sepan dónde se halla la meta (a efectos de esas pseudo-apuestas, en las que el juego fluye a modo más bien de diversión), los niños trazan en la arena húmeda una línea perpendicular a la orilla, que será que dará validez a las apuestas realizadas en ella.

Hasta tal punto ha llegado la tradición, que la propia Sociedad de Carreras de Caballos, ha creado un concurso en el que se premia a las mejores Casetillas de Apuestas de los niños sanluqueños, porque ellos forman parte de la idiosincrasia y folclore de esta fiesta.

De este modo, ya está todo preparado para que adultos y niños disfruten de una jornada más de Carreras de Caballos, en una población en la que se acerca a todos, haciendo popular, un deporte elitista y selecto como es la hípica.

Seguro que hoy, 26 de Agosto, se agolpará en las playas sanluqueñas un gran gentío, ya que esta misma mañana pasará por las calles de su barrio alto, el pelotón multicolor de la Vuelta Ciclista a España en su cuarta etapa de camino a Alcalá de Guadaíra, lo que aglutinará, más si cabe, al deporte y a las gentes que se encuentren en el pueblo sanluqueño.