Inicio 1ª División Betis 1-2 Depor: Poca cabeza para tanto corazón

Betis 1-2 Depor: Poca cabeza para tanto corazón

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El Real Betis Balompié ha perdido (1-2) su quinto compromiso de Liga BBVA ante el Real Club Deportivo de la Coruña. Fede Cartabia y Fayçal Fajr exprimieron las opciones del equipo gallego e hicieron inútil el gol de Petros.

EFE Ricky Van Wolfswinkel Betis37.000 personas acudieron a las 22.00h de un jueves de septiembre al Benito Villamarín para ver un partido retransmitido por televisión. Las trabas de la LFP -sigue esforzándose con brío para maltratar su propio producto- no convencieron al bético de a pie que, indómito, decidió ver el fútbol en directo. Sobre el campo, al Betis le pilló por sorpresa la compostura del Deportivo de la Coruña. Sólidos atrás, templados con el balón e incisivos en ataque, los visitantes consiguieron que su oponente jugase siempre a contrapié.

Al buen hacer del cuadro gallego se sumó un alto grado de efectividad en las ocasiones clave de las que dispusieron. Primero a la vuelta del descanso, cuando los locales se predisponían a redoblar sus esfuerzos tras la insulsa primera parte, y después en el cenit del juego verdiblanco tras igualar la contienda. El intercambio de golpes lo inició Fede Cartabia con un disparo maravilloso. Giró sobre si mismo a treinta metros del área, chutó con veneno y sorprendió a un Adán descolocado que únicamente pudo sacar el balón de la red.

El Betis reaccionó rápido, con coraje, guiado por el jugador más pasional de la plantilla. Dani Ceballos corrió todo lo que no lo había hecho Rafael Van der Vaart, corrió demasiado, incluso detrás de balones inalcanzables. En uno de esas, sin embargo, realizó un ataque relámpago con la colaboración de Rubén Castro para robar el cuero y plantarse en la frontal del área en pocos segundos. El movimiento desorganizó a la zaga coruñesa, por el costado opuesto a la acción se abrió el mar y allí que apareció Petros para disparar.

Las palpitaciones verdiblancas, en adelante, nublaron cualquier ataque clarividente del equipo de Pepe Mel. El técnico dio entrada a Ricky Van Wolfswinkel y a Vincenzo Rennella pero para entonces el Depor defendía en posición de ventaja su empalizada. Antes de que se cerraran las puertas de la muralla, Fayçal Fajr había robado el botín de Sevilla y raudo volvió a su zona de seguridad.

Los arietes béticos, agolpados frente a la línea defensiva rival, esperaron a recibir las indicaciones estratégicas y a los peones que les propulsasen contra el área de Germán Lux, pero ni lo uno ni lo otro llegó. No quedaban ni ideas ni fuerzas, con Rubén Castro y Joaquín desfondados, y el corazón sólo dio para enviar balones a la nada hasta el pitido final. Los aficionados en las gradas, cabizbajos tras la derrota, refunfuñaron contrariados afirmando que mejor buscar equilibrio. El corazón ya lo pondrían ellos. Por algo emprendían el camino a casa un jueves de madrugada. ¡Pudiendo ver el partido en la televisión!

Por Fernando Alcalá-Zamora | En Twitter: @NothingsWritten