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Barça: cuatro y el de la banda

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sergi robertoEl fútbol saca a relucir lo caprichoso de su naturaleza sin explicación plausible. Es como cuando el amor surge. Inevitable y embriagador, es a su vez lacerante si decide abandonarte cuando todavía lo abrazas fervorosamente. Entre las poderosas razones que llevaron al Barça de Luis Enrique a conquistar el triplete la temporada pasada estuvo, sin duda alguna, la condición física de la plantilla. Sin apenas lesiones de mediana duración, el asturiano pudo repartir minutos a su antojo y tener a sus hombres en plenas facultades para el tramo definitivo del curso. Lo subrayamos desde esta tribuna si bien recuerdan. La planificación y trabajo diario del cuerpo técnico fue exhaustivo y, a tenor de los resultados, pieza clave.

Hoy, tres meses después de coronar un año para el recuerdo en Berlín, Luis Enrique cuenta tan sólo con 16 futbolistas del primer plantel (Ter Stegen y Jordi Masip incluidos) para enfrentar al Sevilla este sábado a domicilio.

Le preguntaban al técnico azulgrana en rueda de prensa este martes el por qué de tal misterio: “No lo sé. Soy el mismo entrenador con el mismo fantástico equipo de profesionales a su lado. Dímelo tú”. Valiente ante las adversidades transformadas en retos, no obstante Luis Enrique no puedo evitar deslizar en el tono y las formas de la respuesta un cariz casi de enojo por la situación.  Sería porque no desea (inteligentemente) dispararse en el pie criticando la gira norteamericana realizada en verano, lo que sin dilación abriría un conflicto institucional que serviría de suculento estímulo a la prensa de la capital para referirse a la entidad blaugrana.

Muy al contrario, el asturiano optó por pedir cariño para los que deberán asumir el protagonismo que dejan vacante los lesionados. Sergi Roberto, Munir, Sandro y Bartra son las soluciones hasta el Mundial de Clubes que le quedan a Lucho para lidiar con el delicado momento de efectivos que atraviesa. El soci, impaciente por naturaleza, silbó el martes ante el pobre juego evidenciado ante el Bayern, y sabiendo el asturiano lo que queda por delante, quiso veladamente con esta inesperada petición mostrar su disconformidad con la actitud de la grada del Camp Nou.

Más allá de la concatenación de infortunios referidos, la verdad encierra también picos de forma dudosos en varios baluartes del plantel. Empezando por Ter Stegen, irregular y extrañamente goleado con inusitada frecuencia, pasando por Piqué, Alves, Adriano, Mascherano, Rakitic y Busquets. Todos han de asumir su actual estado y ser conscientes de que la peculiar situación del equipo les exige subir su nivel de juego y confianza para equilibrar tan gran descompensación.

Sea como fuere, la cara de Luis Enrique al presenciar la retirada de Iniesta del terreno de juego el martes difundió al exterior, sin quererlo, una profunda sensación de soledad. Y es que al entrenador lo que más le cuesta digerir, por encima de una derrota, son las lesiones.