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Sevilla FC 1-0 Juventus: Noche de infarto con final feliz

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sevilla juventus banega pogbaNoche de auriculares en Nervión… El Sevilla, además de ganar a una potente Juventus, tenía que esperar una ayuda del City frente al Gladbach para que el equipo alemán no consiguiera el triunfo. Quizá ese nerviosismo en los jugadores sevillistas se notó en exceso durante los primeros minutos, en los cuales las imprecisiones en pases relativamente sencillos fueron una constante.

Sin embargo, la primera ocasión del partido no llegaría tras un error hispalense, sino que el gran fallo fue del asistente al no anular la posición adelantada de Morata, que finalizó la jugada con un centro-chut cruzado que no pudo ser rematado por ninguno de sus compañeros.

La réplica rojiblanca llegó con un tiro de Konoplyanka, que hizo su jugada preferida conduciendo el balón desde la banda hacia dentro. El lanzamiento del ucraniano estuvo a punto de ser cabeceado por Llorente, algo que sin duda hubiera desviado la trayectoria del balón y creado más peligro sobre la meta del mítico Gianluigi Buffon.

Las alternativas continuaron y la Juventus volvió a golpear con disparos desde el exterior del área de Dybala y Sturaro, obligando este segundo a estirarse a Sergio Rico para evitar el gol de los transalpinos. Más tarde la tendría de nuevo el equipo de Allegri en una ocasión mucho más clara donde Dybala la dejó muerta de cabeza para el remate de Morata, que perdonó solo ante Sergio Rico.

No obstante, también pudo adelantarse el Sevilla tras una jugada impresionante de tiralíneas entre Vitolo y Banega que acabó con una doble oportunidad para Llorente y Konoplyanka. Los disparos de los atacantes hispalenses se estrellaron con un inspirado Buffon, que también sacaría una impresionante mano abajo un cabezazo del delantero riojano en una falta sacada por Konoplyanka.

La primera mitad darían aún para que Sergio Rico volviera a mantener empatado el encuentro. En esta ocasión, el guardameta local tendría que estirarse para sacar un ajustado lanzamiento de falta de Paulo Dybala, que fue un auténtico quebradero de cabeza para el conjunto nervionense.

Al inicio del segundo tiempo, un desaparecido Pogba fue el que a punto estuvo de adelantar a los italianos. El galo se sacó un durísimo lanzamiento desde más de 30 metros al que Rico, de forma brillante, respondió mandando la pelota a córner.

Pero a partir de ahí, el Sevilla despertó y le metió un puntito más de intensidad al encuentro. Llegarían oportunidades dentro del área para Vitolo y Konoplyanka, recibiendo de espalda a portería, pero ambos no lograrían conectar sendos remates. También Banega lo probaría desde la frontal, pero Buffon volvió a reaccionar bien atrapando el esférico en dos tiempos.

Finalmente, tras el mencionado carrusel de ocasiones, el que desequilibraría la balanza fue Fernando Llorente, aprovechando un saque de esquina botado por Konplyanka. El riojano peinó la pelota entre una maraña de futbolistas juventinos y la puso inalcanzable para Buffon. Era el ansiado 1-0, pero el resultado en el Etihad no acompañaba. Ya casi lo que pasaba futbolísticamente en el Pizjuán era secundario, y aunque por supuesto la Juve no iba a tirar la toalla, con el Sevilla ganando el partido, había que rezar porque el City empatara.

Y así fue. El conjunto inglés, con un inspirado Sterling, no solo empató, sino que le dio la vuelta al partido poniendo el 3-2 en el electrónico del Etihad. La ilusión rebosó en apenas dos minutos en la grada nervionense, que veían como esa esperada ayuda de los británicos llegaba con creces. Y es que así es el fútbol, puede cambiar en segundos… Incluso, minutos más tarde llegaría el cuarto y definitivo tanto de los ‘citizens’, que sentenciaría el choque.

Pero ahora, tocaba algo que seguía dependiendo única y exclusivamente del Sevilla: frenar a una enrabietada Juve, la cual con esos resultados perdía la primera plaza del grupo. Y en ese trabajo de parar las continuas acometidas italianas fue trascendental un hombre por encima de todos: Sergio Rico. El guardameta hispalense salvó las variadas opciones de gol que tuvieron Morata y compañía, incluyendo un remate que acabó en el larguero. También pudo sentenciar Gameiro con el 2-0, pero el francés mandó la pelota fuera en el mano a mano con Buffon.

De esa forma, acabó el encuentro, con la felicidad recorriendo cada asiento. No fue la Champions esperada, pero también es verdad que el grupo era bastante complicado con dos ‘cocos’ como City y Juve, y un Borussia Mönchengladbach, que desde la llegada de Schubert al banquillo no perdía un partido. En definitiva, fue un agónico partido que, afortunadamente para los sevillistas, acabó con final feliz. El Sevilla finaliza su Champions como tercero, y jugará la siguiente fase en su competición fetiche, la Europa League.