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Casillas y su mensaje al hombre tranquilo

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entrevista a del bosque 2España y Portugal, por tradición, tienen una frontera áspera. El roce hace mal cuerpo y escuece. Sin embargo hay una transferencia natural que convierte en permeable ese ancestral desencuentro hispano/luso. Somos en el fondo, queramos o no, más de los mismo. Casillas no se fue tan lejos o, quizás, se fue demasiado cerca.

Iker se marchó, mediando una farragosa despedida, en busca de calma, de menos foco y de más terreno de juego. Logró el objetivo y tuvo el amparo de Julen Lopetegui entrenador pero, portero al fin y al cabo. Hubo un tiempo de calma y parecía que, por fin, el guardameta iba a recluirse en el espacio purificador de la portería, para espantar el acoso mediático y la ventisca que le azotó en Madrid. Sin embargo el fútbol, como el río, tiene memoria y al volver a su cauce encontró al portero dubitativo que salió del Real Madrid. Los ecos llegados de España no han tardado en convertirse en gritos portugueses, cuando Casillas ha fallado sin excusas. El fútbol no tiene fronteras, circula a la velocidad de la luz. Él, en su línea, lo ha reconocido e, íntimamente, sabe que algo le está pasando.

Mientras acaba de rumiar el desasosiego en Porto, Casillas piensa  en España, en la Selección, en él y en Del Bosque. Las cosas ni pasan ni se dicen por casualidad. Supongo que, avisado por su voz interior,  ha lanzado un mensaje a Del Bosque: “Quiero estar en la Eurocopa, aunque sea de suplente”. El Seleccionador ha valorado el mensaje de Casillas y lo ha hecho público. Del Bosque lo ha comentado porque él e Iker quieren que todo el mundo sepa que está para lo que lo llamen. Casillas lo que quiere es que Del Bosque lo lleve a Francia y después, como fin lógico, irse con junto al Seleccionador. Las relaciones entre el portero y el técnico de España son fluidas. No ha sido casual, ha sido deliberado. Esta vez eran necesarios los medios, las voces y todo lo que, otras veces, se cuestiona por incómodo. Tenía que saberse.

Ahora todos sabemos la predisposición del meta. Solo hace falta que la liga portuguesa mida a Iker de aquí a la Eurocopa. A partir de ahí, Del Bosque decidirá. El Seleccionador puede irse con su portero en la titularidad o ser el que haga el relevo natural y entregue el puesto a De Gea. Del Bosque vive ajeno a las presiones y más “a estas alturas de partido” pero, eso está claro, sabe lo que le conviene al equipo y es lo que va a hacer. Tiene un gran corazón pero, sobre todo, es un hombre razonable. Estaremos atentos a la decisión de Vicente del Bosque: el hombre tranquilo que gana jugando.