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Eficiencia productiva

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El hecho de que haya un clásico en la serie final de los play-offs de la Liga Endesa otorga un amplio abanico de posibilidades a los periodistas  a la hora de analizar los encuentros en las crónicas o a la de opinar sobre el rendimiento de las plantillas, sacando a relucir las mejores habilidades de escritura, y crear, así, diferentes ambientes para el siguiente encuentro de la eliminatoria. No obstante, el pilar sobre el que se asientan los clásicos en este formato competitivo es la rivalidad de tantos años viéndose las caras en el último escalón antes de levantar el título de campeón. Este aspecto lleva a los aficionados a disfrutar de un espectáculo sin precedentes, siendo testigos visuales de unas actuaciones individuales que pueden llegar a ser históricas en nuestro país y de unos rendimientos de equipo soberbios, con los que ambos conjuntos tratan de sobrepasar al rival, pero que, sin embargo, requiere un esfuerzo mucho mayor debido a la calidad que poseen los contrarios.img_4137

Las excusas de la fase regular cuando el equipo pasa algún bache como: “La temporada es larga” o “Nos recuperamos en las siguientes jornadas”, desaparecen y no son válidas a estas alturas, ya que un bajo rendimiento un día puede suponer que no haya siguiente jornada en la que recuperarse. Es efectivamente esta ausencia de excusas válidas lo que hace que el espectador disfrute cada uno de los cuarenta minutos que duran los encuentros, siempre y cuando no se necesite prorroga. Además, el hecho de estar tan cerca de proclamarse como mejor conjunto del país al concluir el curso baloncestístico lleva a los jugadores a ser lo más eficientes posibles, ya que cualquier fallo lleva a una desventaja que remontar a contrarreloj duramente o a la derrota.

Esta eficiencia que se les exige a los jugadores quedó patente en el segundo partido de esta serie final, disputado ayer en el Palau Blaugrana, donde Pablo Laso no permitió un solo error a sus jugadores, sentándolos cada vez que estos cometían un error defensivo o no encontraban el aro en ataque, siendo, de esta manera, la demanda de productividad la clave en su victoria. Los jugadores blancos lograron recuperarse del duro golpe moral recibido en el primer encuentro, en el cual Stratos Perperoglou le dio la victoria a su equipo en el último segundo, tras una contienda que se había basado en la anotación- 100-99-. Esto podría haber llegado a suponer un gran paso a la hora de obtener otra victoria en el siguiente asalto para los culés; no obstante, el alto calibre de estas plantillas llevó de nuevo a hacer disfrutar al espectador de un show admirable, aunque más al que lo veía por televisión que el que lo veía en directo, ya que los catalanes vieron a su conjunto ser derrotado por una diferencia de veinte puntos.

El conjunto de la capital dio la vuelta a la tortilla y transformó la confianza que los culés habían obtenido con el primer triunfo en su arma de ataque para sorprenderles. La gran defensa de los de Pablo Laso, un aspecto bastante secundario al inicio de la serie, que vino acompañada de un buen día en ataque, hizo que ahora fueran ellos los que dieran el golpe de moral a los blaugranas, que viajan a Madrid con la serie empatada a uno a disputar un triunfo ante un público con el que, precisamente, no se llevan bastante bien.img_pmorata_20160615-204725_imagenes_md_propias_pmorata_basket8-kpRC-U402501150731MXE-980x554@MundoDeportivo-Web

Los de Xavi Pascual vieron la luz al final del túnel en varias ocasiones para concluir la remontada; no obstante, el dominio de los merengues tumbaba las esperanzas de los catalanes, con una serie de canastas consecutivas cada vez que sus rivales se colocaban a menos de diez puntos. La dupla que formaron Sergio LLull- 21 puntos- y Gustavo Ayón- 19 puntos- fue el pilar de la estructura que usaron los blancos para alzarse con la victoria, además de tener agentes secundarios como Felipe Reyes, Sergio Rodríguez o Trey Thompkins, que lograron suplir la baja anotación de Jaycee Carroll, más desaparecido el día de ayer.

La fórmula de la productividad relaciona los beneficios obtenidos con el trabajo y los costes necesarios para la obtención del producto. Los ingresos que obtuvieron los de Pablo Laso ayer fueron un triunfo crucial que les otorga la posibilidad de alzar el trofeo en casa, si ganan los dos encuentros, y restar confianza a un Barcelona que venía aumentando su rendimiento desde las semifinales contra el Baskonia. Sus costes se basaron en aumentar el esfuerzo en la defensa y olvidarse del protagonismo en ataque que tuvieron otros días, aunque, a pesar de esto, lograron alcanzar los noventa puntos en el marcador. Es observable que los de la capital obtuvieron más ingresos de lo que les costó realizar la victoria, por lo que los de Laso tuvieron una buena eficiencia productiva en el día de ayer. Además, su aplastante triunfo abrió nuevas posibilidades a los periodistas a la hora de orientar sus artículos, y otorgó a los aficionados el disfrute del más alto nivel de baloncesto en la península hasta, mínimo, el cuarto encuentro, por lo que podríamos sumarlos a los beneficios obtenidos por la plantilla blanca en el aspecto de balance social, lo cual no hace más que aumentar su eficiencia productiva, convirtiéndoles en una empresa solvente dentro y fuera de la cancha de cara al tercer encuentro de la serie, que seguro que no dejara a nadie con mal sabor de boca.