Inicio ACB El contundente juego del Real Madrid vuelve a tumbar al Barcelona

El contundente juego del Real Madrid vuelve a tumbar al Barcelona

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La guerra que mantienen blancos y culés en su búsqueda por el título de liga se trasladaba hoy a Madrid, donde los catalanes tuvieron de nuevo poco que hacer ante los de Laso. La capital se convertía en la anfitriona de esta contienda y la afición madridista en una orgullosa testigo de la batalla. El jugador que nunca se lesiona del conjunto merengue es su afición, la grada madrileña sabe cuándo su equipo necesita un empujón y en el día de hoy no le ha fallado. El ensordecedor ruido que generaban los aficionados con sus cánticos y tambores pueden haber influido o no en los de Xavi Pascual, pero, con seguridad, el lleno absoluto del Barclaycard Center y el apoyo de sus espectadores han  dado un impulso al Real Madrid que les ha llevado hasta el triunfo.

El primer encuentro de esta serie supuso un golpe de moral para los de Laso, debido a aquella fatídica canasta en el último segundo que les llevó a la derrota. Sin embargo, con lo que hemos podido comprobar hoy, la contundente victoria de los de la capital el pasado viernes supuso un punto y aparte, ya que en el tercer partido de esta serie los catalanes han estado bastante desaparecidos, con un juego que no encontraba el ritmo y, a partir del descanso, sin ansias de triunfo1465926482_337907_1465926610_noticia_normal

Ambos combinados conocían a la perfección la situación, el que mandara en el marcador una vez hubieran transcurrido los cuarenta minutos tendría una mano ya en el trofeo, puesto que lideraría la serie en el cuarto, y puede que definitivo, encuentro. Esta tensión era palpable en los jugadores, que salían a la cancha con caras serias y con un pensamiento claro: Solo la victoria vale. El árbitro lanzaba la bola al aire y los soportes que mantenían equilibrio en la balanza eran retirados para que los puntos de cada brazo intentaran inclinarla a un lado o a otro. Los de Laso experimentaron un buen comienzo y abrieron distancia en el marcador, pero la solidez de un equipo como el Barcelona impidió que la brecha se hiciera más grande, recuperando el marcador- 14-13 a falta de 4:25-. No obstante, Tomic empezó a sufrir debido a la superioridad física de Ayón, por lo que Xavi Pascual se vio obligado a cambiarlo por Samardo Samuels. El jugador blaugrana ejerció poco a poco su efecto sobre el nigeriano; sin embargo, los merengues decidieron sacar su calidad a pasear en los sesenta segundos finales y abrieron en el marcador una distancia de ocho puntos- 29-21-.

En el segundo período, el ambiente comenzó a asemejarse al de una final de alta rivalidad. Los famosos piques entre los jugadores, propio del choque de calidad, aparecieron, y con ellos el público hizo su entrada en escena, comenzando a apretar cada vez más e iniciándose, así, la verdadera ventaja que da el factor cancha. Los blancos mantuvieron la distancia lograda en el primer cuarto, pero los culés pisaron el acelerador y redujeron la ventaja- 35-29 a falta de 6:29-. No obstante, tendría un efecto efímero y el Madrid recuperaría su ventaja ante un Barcelona que en los últimos minutos de la primera parte no encontraba el ritmo, a lo que se sumó la indecisión de Xavi Pascual para elegir quinteto. La desventaja para los catalanes vendría reflejada en el luminoso con un 54-41 al descanso.1466322688_532210_1466322773_noticia_normal

La segunda parte del encuentro fue de claro dominio del conjunto de la capital. Los bancos mantuvieron su ventaja en los últimos veinte minutos y supieron estar calmados y no desesperarse ante alguna que otra remontada de los catalanes. De nuevo, el triunfo vendría de la mano de un magnifico Sergio Llull, que encontró un novio socio que añadir a su asociación con Gustavo Ayón en el alero Rudy Fernandez. A las buenas actuaciones blancas hubo que sumar la desgana de algunos jugadores blaugranas, ya que parecía que solo Doellman y Tomic, quizás también un poco Satoransky, querían ir a por el partido. A pesar del esfuerzo de estos tres, los de Xavi Pascual serían derrotados por diecisiete puntos de desventaja- 91-74-, creando amplias dudas respecto a su rendimiento en el próximo encuentro de la serie y cuestionándose si realmente el triunfo en el primer asalto fue un simple golpe de suerte.

El ansia de victoria del Real Madrid fue la principal clave de su victoria, sus jugadores no daban un solo balón por perdido y su defensa fue asfixiante los cuarenta minutos, convirtiendo, así, al Barcelona en un simple testigo visual más en los últimos veinte minutos. La cuarta batalla volverá a situarse en territorio blanco, y esto, que para los de Pablo Laso será uno de los pilares, para los de Xavi Pascual se tratará de una odisea.