Inicio Polideportivo Baloncesto Faltó un paso para la historia, sobró la confianza

Faltó un paso para la historia, sobró la confianza

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La historia es algo muy complicado de escribir, puede haber datos que pasen desapercibidos y que, al mismo tiempo, son cruciales para entender el transcurso de los hechos. En ocasiones, estos datos pueden dar un vuelco al enfoque que podemos tener de lo ocurrido y convertir a héroes en villanos o ensalzar la figura de uno de los personajes, debido a un factor secundario. Si, la historia es un proceso difícil de recopilar, hay que tener en cuenta antecedentes y consecuencias del hecho, por lo que lleva tiempo poder sacar una conclusión acertada con la que después explicarla a los que la aprenden. No obstante, la tarea se complica más cuando se trata de formar parte de ella, para lo cual logros y triunfos han de ser reconocidos en el mundo entero y las acciones han de ser recordadas por un período largo para consolidarse en los libros recopilatorios.NBA: Toronto Raptors at Golden State Warriors

En el curso baloncestístico que acaba de concluir, hemos sido testigos de una de las mayores gestas de este deporte. En la liga estadounidense, la mundialmente conocida NBA, un equipo de la bahía de Oakland- que estaba experimentando un soberbio inicio de temporada- quiso hacer frente y desafiar a aquellos que veían imposible superar lo logrado por los Chicago Bulls de la temporada 1995-1996, considerados como el mejor conjunto de la historia del baloncesto y que poseían al mejor de todos los tiempos- Michael Jordan-. Este combinado concluyó la fase regular con 72 victorias, para ser derrotado en solo 10 ocasiones, y que posteriormente ganó el anillo de campeón tras derrotar a los Supersonics de Seattle, guiados por la mítica pareja formada por el base Gary Payton y Shawn Kemp y de los que se dicen son los predecesores del juego espectáculo empleado por Los Angeles Clippers.

El camino fue largo, duro e intenso para los entrenados por Steve Kerr, que precisamente fue parte de aquellos Bulls, a lo que hubo que sumar también numerosos momentos de tensión en los que parecía que no iba ser posible completar el objetivo. Sin embargo, los jugadores de Golden State se unieron formando un conjunto consolidado liderados por Stephen Curry, que este curso fue nombrado de manera unánime y por segunda vez consecutiva como MVP, Klay Thompson y el polémico Draymond Green, para alcanzar de forma asombrosa los 73 triunfos, arrasando en la mayoría de los encuentros a sus rivales y superando a los de Chicago con una victoria más y una derrota de menos. La fama de los de la bahía de Oakland iba creciendo conforme avanzaban en la complicada aventura en la que se hallaban inmersos y con ella, la confianza de los jugadores aumentaba, y en muchos casos su orgullo.r960-929c6df7289e65f2bfaf4cbe3b3fd7de

No obstante, como hemos dicho antes, pertenecer a la historia es un proceso complicado y los expertos y leyendas de este deporte les exigían que, para ser realmente considerados como los mejores de la historia, habían de ganar el anillo.

Los Warriors se colocaron de nuevo el nuevo el mono de trabajo ante el requisito que les reclamaban e iniciaron su andadura en unos play-offs que les depararían alguna que otra sorpresa. En las dos primeras rondas, en las que enfrentaron a los Rockets de Houston y a los Trail Blazers de Portland, no encontraron problemas mayores para superar las series, lo que les iba dando confianza para los siguientes encuentros , que llegó a ser excesiva teniendo en cuenta el resultado final.

Las finales de conferencia, el paso previo a la final de la mejor competición de baloncesto del mundo, llegaban y los de Steve Kerr no es que estuvieran precisamente con la tensión que se requiere tener a estas alturas de la temporada para obtener un rendimiento optimizado, mostrando una actitud relajada; para qué preocuparse si habían concluido con la mejor campaña de la historia. No obstante, esto les llevó a subestimar a sus rivales, lo que hizo que los Thunder de Oklahoma, liderados por Durant y Westbrook- al cual muchos medios consideraron como verdadero MVP de la temporada-, les tumbaran en el primer encuentro de la serie y ante su público. La derrota hizo que los de Oakland se tragarán sus palabras, con las que habían tomado las post-temporada como un paseo, pero los tropiezos son necesarios y en el segundo encuentro, en el cual vencieron por más de veinte puntos, empataron a uno la contienda. No obstante, los de Oklahoma salieron victoriosos de los dos encuentros posteriores y pusieron en una verdadera encrucijada a los de Oakland, que si perdían el siguiente encuentro serían eliminados, lo que supondría una adiós al Olimpo del baloncesto. Esto dio una necesaria cura de humildad a los crecidos Warriors, que se dieron cuenta de la verdadera calidad de sus rivales y tras tomarles en serio pudieron dar un recital de baloncesto, recuperar su juego, ganar tres partidos consecutivos y volver a la final por segundo año seguido, aunque con más baches de los esperados.

La gesta parecía completada, si bien, faltaba subir el último escalón. El hecho de llegar a la final de la NBA siendo un conjunto de la conferencia oeste es casi un anillo, debido, principalmente, a la dureza de los equipos de este lado del país. Sin embargo, por la parte del Atlántico llegaba un conjunto que no les tenía nada envidiar a los del Pacífico y que ya conocían por haberse enfrentado a ellos en la lucha por el título la temporada anterior. Los Cleveland Cavaliers de LeBron James volvían a la final con sed de venganza, un equipo reforzado y un ritmo mucho mayor que los Warriors, que desde la serie contra los Thunder habían perdido la cadencia que tuvieron durante la temporada, pero que, si bien, mantenían el mismo exceso de confianza.20160611-636012254473495244_20160611070649-036-kqyH-U402523715289uZC-980x554@MundoDeportivo-Web

La contienda final parecía terminar con el mismo resultado que en 2015 tras situarse los de Steve Kerr 3-1 por delante, bastándole un triunfo más para levantar el trofeo y alcanzar la gloria. No obstante, los 52 años que Cleveland lleva sin ver un título, sin importar cuál sea el deporte, haría que los de Tyronn Lue no bajaran los brazos y que remontaran la serie para empatarla a tres con un dominador LeBron James, que se consolidó en este conjunto de partidos como mejor jugador del planeta, acompañado del base Kyrie Irving y con actores secundarios en el reparto como Tristan Thompson o Kevin Love. Los Cavaliers se llevarían dos asaltos consecutivos gracias a en su entrega en la cancha, que se impuso al superávit de seguridad en sí mismos que poseían los Warriors, que bajaron excesivamente el rendimiento, debido a que solo necesitaban acabar por delante tras los cuarenta y ocho minutos una vez más y podían permitirse algún fallo; sin embargo, los fallos fueron demasiados.nbauno0622(2)

La serie volvía a la bahía de Oakland para que se disputara el séptimo y definitivo encuentro. Las masas se agolpaban a las puertas del Oracle Arena, la grada tintada de amarillo por las camisetas de los fans comenzaba los cánticos propios del club y en las caras de los jugadores podía verse la seriedad de la situación. El último partido del curso baloncestístico 2015-16 enfrentaba a los equipos que más habían dominado durante la temporada y a los dos mejores jugadores que, hoy en día, pueden pisar el parqué- LeBron James y Stephen Curry-, por lo que no había lugar para el fallo, la relajación o las excusas. El ritmo de juego fue frenético, podría decirse que estelar, y serían los de Cleveland los que se impondrían al final del tiempo reglamentario, puede que por una mayor entrega en los instantes finales o por el descenso en el ritmo que los de Steve Kerr experimentaron en estos play-offs. Ante la grada visitante, que había visto tan cerca la gloria tras la histórica campaña, LeBron James alzó su tercer trofeo de campeón y regaló, entre lágrimas por el esfuerzo de tantos años, el título a la ciudad que le dio su primera oportunidad en la NBA y al estado que le vio crecer como jugador en el instituto.

Por su parte, los Warriors abandonaron las pista cabizbajos, decepcionados e, incluso, con el sentimiento de culpa propio. El requisito exigido para pertenecer de una manera más icónica a la historia fue el único reto que no se pudo superar, la gesta durante la temporada regular quedará como increíble recuerdo para todo seguidor de este deporte y será contada a todo aquel que se adentre en este mundo llamado “baloncesto”, pero la sensación agridulce será su compañera en toda persona que rememore lo que lograron aquellos Warriors del 2015-16 y no se les recapitulará de una forma tan mítica como aquellos Bulls de Jordan, Pippen y Rodman. Es innegable, que durante 82 encuentros la maquina funcionó a la perfección, siendo los fallos mínimos; sin embargo, el estar tan cerca de la gloria supuso más un obstáculo que un impulso que les ayudará en los momentos más complicados, excediéndose en la seguridad que les otorgaban tantas victorias. Faltó un paso para la historia, sobró la confianza.