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Lopetegui, la evolución y la felicidad transitoria

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lopeteguiLa Selección ha cerrado muchos debates. El fútbol es capaz de casi todo. Lopetegui, para muchos el que vino desde atrás, ha logrado llevar a un plano remoto las valoraciones bífidas que acompañaron su llegada al cargo. El ADN futbolístico de Julen es demasiado mestizo y eso, que debiera ser una virtud, para algunos era sospechoso. Se impusieron, en el plano fantástico y por la vía de la repetición, otros candidatos. Era aburrido. La suerte estaba echada. Solo quedaba esperar el comunicado de la FEF cediendo. Miro atrás y veo aquel escenario tan grotesco, como grotesco suele ser el fútbol cuando se pervierte. Personalmente me parecía imposible que lo de Julen Lopetegui se manejara con tan poca visión. Estuvo ahí siempre y tengo la sensación de que, siempre también, muy bien colocado o en primer lugar desde el principio. Sea como fuere su designación, por “inesperada” a la vista de los apostadores, llegó unida a un rechazo reflejo: “no era el candidato de quienes creían poder nombrar al Seleccionador”. Sin embargo el fútbol, cuando aparece, lo resuelve todo.

vitoloLa Selección ha cambiado cosas, ha readaptado virtudes, ha sonado muy poco fuera del campo y, en un ejercicio coral, el grupo repite la misma canción en el terreno de juego sin desafinar. No es revolución, es evolución, dijo el autor de la obra, y lo ha clavado. Se sigue tocando y tocando en busca de la oportunidad, pero se busca sin complejos la vertical cuando hay opción, lo que hace más entendible la vuelta de Costa. Se modifica el dibujo defensivo si la batalla va a ser ochenta minutos en terreno rival o se llama a Aduriz cuando ya se daba por amortizado. Efectivamente, se trata de la evolución de un modelo. Se ha enriquecido una fórmula casi agotaba. Del rescoldo se ha vuelto a sacar fuego y, porque toda idea necesita una imagen y un referente, la España de Julen se ha presentado con el descubrimiento definitivo de Vitolo. Si con Del Bosque fueron Iniesta o Casillas, Julen ya ha acuñado un divo: Vitolo.

Todo esto es efecto y repercusión exterior, en cierto modo fuego de artificio, el significante. Lo importante, el significado, es que España tiene una filosofía de base que se explica con el balón y un arsenal de ejecutantes que vienen de muy lejos con la partitura aprendida y que saben lo que quiere y cómo piensa su entrenador. No sé si España va a ganar otro mundial, lo que tengo claro es que la hoja de ruta obedece a criterios muy alejados del repente o la improvisación genial. Las cosas podrán salir mejor o peor, pero con Julen lo que está asegurado es el triunfo de la lógica sobre el disparate. España juega con la pelota desde hace mucho tiempo. La raza, a la que ha habido tentación de apelar, es argumento estéril. Fuerza sin inteligencia suele ser nada. Ojalá la calma dure y que, cuando lleguen los resultados menos vendibles, nadie quiera ajustar las cuentas del “ya lo dije”. Hay motivos para pensar que la Selección puede prolongar su historia más brillante y seguir siendo el motor de la felicidad transitoria, que este país necesita para seguir tragando, lo que le queda por tragar, sin atragantarse. Solo es un paliativo pero la felicidad es tan cara que disfrutarla un rato, no tiene precio. El fútbol hace lo que puede, lo fundamental es cosa de otros…pero solo se escuchan muchos cacareos y poco trigo. Me gusta el fútbol.