Inicio 1ª División Ramos puso el reloj con el sevillismo a cero: volver a empezar

Ramos puso el reloj con el sevillismo a cero: volver a empezar

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Ramos obedeció a una voz que le citaba con la revancha. Lo que hizo fue inoportuno, inapropiado y peligroso. Tras el lanzamiento de penalti, el capitán del Real Madrid, puso el reloj de sus desencuentros con el sevillismo a cero. Volver a empezar. No hacía falta.

Me pongo en la piel del jugador, que es humano, pero también un profesional. Él se ha curtido en grescas como esta y que sabe cómo es un ambiente antes de verlo y escucharlo. Se lo sabe de memoria. La reacción tenía que ver con sus amargos tragos en Nervión desde hace mucho tiempo.

Es una cuestión personal que tiene derecho a dirimir como mejor le convenga, pero creo que si su intención era reprochar la conducta lamentable de un grupo, lo podía haber hecho en zona mixta, como hizo después, ahorrándose el exceso y la explosión de gestos en el campo. Los aludidos son insensibles a los gestos y a las palabras. Ni escuchan ni pueden ver porque, porque no quieren. Mientras el resto del campo hubiera agradecido a Ramos que, tras marcar su gol en un excelente y arriesgado gesto técnico, se hubiera vuelto a sus posiciones celebrando con normalidad un gol o, como hizo también, disculpándose en una acción ritual y elegante.

No hay vuelta atrás, de momento. El agua de este río no volverá a pasar. Algo se ha vuelto a romper entre el sevillismo y Ramos. Hay dos cosas evidentes y que soportan pocos matices. Ramos tenía el derecho y creo yo que en un momento importante del partido, la obligación de tirar el penalti. Valor, responsabilidad y, al final acierto y eliminatoria. Ese era su papel de capitán, de líder y de buen lanzador. Ni se escondió, ni dudó ni falló. Brillante.

Ramos estuvo en todos los lances    

Ramos erró en la expresión pública de sus malos tragos, de su cansancio ante gritos ofensivos y, puede ser, que por la acidez de una historia que le ha quemado la sangre durante mucho tiempo. Equivocarse es humano, rectificar es divino. Ojalá que Ramos encuentre la manera de reconducir esta situación y que el sevillismo entienda que nada es para siempre y que debe cerrar la puerta al rencor. Todo tiene un principio y un final. El domingo se vuelve a jugar un partido, monumento al fútbol, y tiene que ser el fútbol el gran protagonista. Se espera de la cordura de todos.