Inicio Champions League Modric, Benzema y la Gran Belleza: RM 3 – Nápoles 1

Modric, Benzema y la Gran Belleza: RM 3 – Nápoles 1

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En La Grande Bellezza, el director italiano Paolo Sorrentino cuenta cómo su protagonista, Jep Gambardella, trata de encontrar inspiración para volver a escribir, pues hace treinta años que no escribe una novela. Por su parte, el Nápoles, en un tortuoso y deambulante camino –al igual que el protagonista de esta cinta- lleva tres décadas sin conseguir un título importante: la Copa de la UEFA, que cosechó en la temporada 1988-1989. Si al final de la película italiana Gambardella descubre el truco y consigue empezar a redactar su segunda novela, el equipo dirigido por Sarri, por su parte, trata de hallar la fórmula del éxito tanto en las fronteras transalpinas como en el ámbito europeo, y codearse entre los más grandes equipos del continente. Lo cierto es que el Nápoles ha sido, durante este curso, uno de los mejores equipos de Europa. Llegaron al Bernabeu con un gran cartel fraguado por su gran racha –llevaban, hasta ayer, más de tres meses sin perder-. Cimentan su gran trayectoria en su enorme calidad del medio del campo para arriba, lo que parece suficiente para estar en las posiciones punteras en el Calcio, pero no en la Champions League.

Todo en el partido fue muy cinematográfico. No hay que olvidar que De Laurentis, dueño del club napolitano, es productor de la industria del séptimo arte. Y los aficionados blancos prepararon un verdadero mural de pancartas para darle la bienvenida al partido; una puesta en escena, por tanto, digna de estatuilla. Y si la escenografía fue mayúscula, el argumento fue aún mejor. Real Madrid y Nápoles ofrecieron un gran partido de fútbol. Sorrentino, acompañado de su inseparable amigo Diego Armando Maradona –ambos presentes en el palco- podría haberse fijado en la dupla Modric y Benzema para su próxima película, pues si uno es la perfección y el dominio impoluto del esférico, el otro es la magia, ese malabarista obstinado en hacer trucos constantes con el balón sobre un alambre. Podrían ser, en jóvenes, la pareja Michael Caine y Harvey Keitel de Youth, la última película del director hasta la fecha. Por supuesto, Modric sería el personaje de Caine, pues es el que tiene la batuta que hace sonar la partitura.

Veinte segundos después de arrancar el partido, Pepe Reina –excepcional durante los noventa minutos- sacó de puños un puntapié de Karim que pudo suponer el primer tanto. Pero el que llegó fue el tanto de Insigne. El gol fue bello, desde lejos, con una rosca colosal que superó la salida en falso de Keylor Navas. Pero el equipo de Zidane no fue ayer el equipo que tanto esceptismo había creado a lo largo de la temporada. Fue dinámico, poderoso e intuitivo, y pronto llegó el empate. El multicitado ariete francés introdujo con la testa un precioso centro con el empeine de Carvajal, que le guiñó el ojo a Sorrentino y se ofreció, pues, como figurante para su próxima película. El resto de la primera parte fue un asedio blanco. Ronaldo tuvo una delante de Reina que mandó a Austria-Hungría y Benzema besó la cepa del poste en la última ocasión de la primera y entretenida contienda.

Los acontecimientos se precipitaron al inicio de la segunda mitad. Tras gran jugada de Cristiano Ronaldo –que es como la jirafa de La Grande Bellezza, que aparece y desaparece por arte de magia- Kross desniveló el marcador con su sutil y característico lanzamiento pegado al poste. Y, ni cinco minutos después, Casimiro introdujo un misil en la meta de Reina. ¡Eso sí que fue cinematográfico!

Y así, el Real Madrid se marcha a San Paolo con una cierta ventaja, pero en la que no tiene cabida la confianza. El equipo italiano es, en su feudo, un excepcional cuadro competitivo alentado por su grada, lo que supone una verdadera olla a presión. Contaba Sorrentino como se escapaba de clase, a los 14 años, para ver entrenar a ese Nápoles que Diego Armando Maradona, su gran inspiración, hizo grande. Esto le inspiró a ser cineasta, a hacer obras maestras como La Grande Bellezza o Youth. Ayer, “la gran belleza” salió de las botas de Modric y Benzema.