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Michel no es dudoso

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Toda la liturgia que el fútbol tiene, que no es ni poca ni sencilla, se ha desplegado para adornar el partido en el que el Real Madrid se juega el campeonato y todo el trabajo de una larga temporada doméstica. Lo ha dicho Zidane: “Por eso este torneo es tan bonito”. Para el espectador, sin duda. A Zidane le hubiera gustado no llegar a Málaga con esa angustia del “todo o nada”. Sin embargo esto es lo que hace diferente al fútbol. Medio país quiere ver al Madrid ganar y otra parte muy importante quiere ver una reedición de las “Las Ligas de Tenerife”. Indiferentes hay muy pocos. Esa es la grandeza de este deporte.

Málaga tiene tardes memorables en las que La Rosaleda se ha echado sobre el Real Madrid y lo ha reducido a la mínima expresión. Juanito por ejemplo, con la camiseta de Martiricos, hizo un gol antológico que le sirvió para firmar una de las imágenes más bellas de su carrera, en su tierra y contra el equipo de su corazón. El Real Madrid también tiene días de gloria en ese campo, muchos, y en este partido es favorito. Sin que ello suponga faltar el respeto ni al fútbol ni al Málaga, no conviene olvidarlo. Luego, en el campo, el balón dirá quién lo trató mejor y con más sentido.

Ahora todo eso forma parte de la historia y la historia solo es un relato que ilustra, informa y sujeta la memoria. Nada de lo anterior cuenta. El Real Madrid juega en Málaga y, si no gana el campeonato, su trabajo de esta temporada se volverá gris. Si logra empatar o ganar, es muy probable que se acuñe algún término extraordinario, para más gloria del entrenador blanco, que defina el “método Zidane”. De la lumbre al frío, así es de cambiante la opinión de los aficionados…y de muchos expertos.

Este partido también ha traído -el balón viene rodando- un juguete malicioso: la especulación.  Michel llegó a La Rosaleda y cambió el rumbo del equipo. De la caída libre, a la eficacia y por esa senda, a la ilusión. Por el otro camino, quién sabe, si el Málaga hubiera recibido al Real Madrid en descenso o muerto de cansancio vital, por el desgaste de una pelea terrible. Lo cierto es que el conjunto malagueño llega fuerte, desprovisto de presión negativa y en una racha que lo hace temible.

Sin embargo, quienes han querido retorcer lo que no tiene ni una vuelta, insinúan que la presencia del exmadridista en el banquillo local, supone una ventaja para los blancos. Quién hace estas afirmaciones no conoce a Michel, pretende echar agua al campo y hacer barro. El técnico del Málaga no  puede cambiar ni su corazón ni su historia pero, como ha quedado dicho, la historia en este partido no cuenta. Michel, ahora, está en plena construcción de su nuevo edificio deportivo, el de entrenador. Cómo experto en la materia sabe que los cimientos deben ser fuertes y estar muy bien anclados. Es joven, le sobra conocimiento y tiene un largísimo camino por delante. Además, quiere entrenar al Real Madrid y al Madrid solo se llega ganando. Afirmación sin excepciones. No hace falta ser muy listo para saber lo que le conviene a Michel. Se puede decir lo que se quiera, jugar a lo que imaginado o tener mala uva directamente pero la gente del fútbol lo tiene claro: Michel no es dudoso.