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Zidane y las flores mustias de Cardiff

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El fútbol es un estómago insaciable. Deglute y olvida. Volver a empezar. El Real Madrid se dejó en la gira americana el brillo de una temporada histórica. Como si lo hecho se hubiera volatilizado. Parece que fue ayer y – fútbol en estado puro – ya se cuestiona todo y se engrasa otra vez la fanfarria que anuncia el final de Zidane: están mustias las flores de Cardiff. La historia continua.

Vuelven los razonamientos conocidos, contra el entrenador del Real Madrid y contra algunos de sus jugadores emblemáticos. Sería alarmante, si no fuera porque es la liturgia habitual; la forma de alimentar un bucle que tiene más que ver con las diferencias que se puedan tener con Florentino Pérez que, en realidad, con las virtudes o los defectos de Zidane. Si no se puede alcanzar al santo, se prende fuego a la peana. Puedo estar equivocado, doctores tiene el fútbol, pero la pinta es esa.

Sin embargo, a fuerza de mirar con ojos de ver, estamos en pretemporada y el Real Madrid, como todos los equipos, se está reescribiendo. Recuerdo el primer día de clase tras el verano: desgana, pereza y novedades inquietantes. Costaba asumir que todo empezaba irremediablemente. Cambiando lo que haya que cambiar, al futbolista y al equipo, a todos, les pasa lo mismo.

Los análisis avanzados y las proyecciones voluntaristas que se hacen ahora, solo pueden tener la base de prejuicios de distinta raíz. Se habla, para bien o para mal,  a partir de datos que no pueden ser definitivos. Zidane, al final de la gira, ha evaluado al equipo: malas sensaciones. El entrenadror, seguro, habla en términos de ciclo inicial. Sin embargo a eso se le ha colocado un apellido: duda. Se han apoyado en eso muchos comentarios que parecen mojar la pluma en tinta indeleble.  Demasiado pronto. Es como dar asegurar el resultado de unas elecciones solo por la lectura de las encuestas.

Es igual. Creo que todo el mundo sabe lo relativo de la pretemporada pero resulta curioso, el ardor con el que se ataca el análisis. Se trata de mantener viva, muchas veces con alardes de imaginación dignos de aplauso, la llama que alumbra el espectáculo y la necesidad de pensar que el sueño es, o puede ser, realidad. Lo importante es escuchar como crepita la leña en el fuego del verano para evitar así, lo terrible del silencio que se produce cuando el balón no rueda o rueda en broma.

Hay equipos que ya han empezado la competición oficial y el Real Madrid lo va hacer la semana que viene. Pase lo que pase, seguirán en pretemporada pero eso no importa. La temporada se cuenta desde ese día y eso nos hace caer en la cuenta de lo efímera que es la alegría y la importancia de vivir el momento, en la vida y en el fútbol. Los coronados con laurel de emperador en primavera, vuelven a los cuarteles de verano como soldadesca y bajo sospecha. Todo empieza de nuevo. No sirve para nada, nada de lo que se hizo la pasada campaña. El Real Madrid ya lo sabe: borrón y cuenta nueva.