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El banquillo como la silla eléctrica

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Ser entrenador en los banquillos jiennenses es una profesión de riesgo que hoy nos detenemos a analizar.

 

Seis equipos jienenses son protagonistas en el Grupo 9 de Tercera División. De ellos, Villacarrillo y Real Jaén ya movieron ficha en sus banquillos, si bien, los de Linares Deportivo, Martos y Mancha Real se examinan semana a semana.
El banquillo más cómodo en este inicio de campeonato es el que ocupa Manolo Chumilla en Torredonjimeno. El técnico egabrense ha conformado un grupo en el que mezcla veteranía y juventud con un fin común; la calidad. Sin duda alguna, está cumpliendo el objetivo de tener al conjunto toxiriano en la zona tranquila de la tabla, y aunque aún es pronto para aventurarse, todo parece indicar que así será también a final de temporada, siendo además un equipo preparado para sorprender a cualquiera. En Torredonjimeno tienen los pies en el suelo, saben cual es el objetivo y eso ayuda a Chumilla a trabajar con cierta tranquilidad.

Mucho más incómodo es el banquillo del Villacarrillo. Los celestes ya han movido ficha con la salida de Ruano y la llegada de Párraga. El conjunto villacarrillense tan solo ha logrado un punto y busca reaccionar con premura para no verse en el precipicio con celeridad. La llegada de Jesús Párraga ha conllevado salidas en la plantilla y alguna llegada con el objetivo de profesionalizar algo más el trabajo de campo, si bien el grupo, sigue siendo muy parecido al que logró el ascenso con Valenciano.

Precisamente Valenciano ha sido el otro técnico sacrificado en los banquillos de la provincia. Cambió Villacarrillo por Jaén con la ilusión de montar un proyecto personal junto a Fernando Campos, pero a mitad de camino los sacaron de la carretera. El equipo con él ofrecía una imagen similar a la que ofrece ahora con Salva Ballesta, si bien es cierto que Valenciano o su entorno jamás podrían entrar en la ampliación de capital, cosa que si es posible con Ballesta y los suyos. Nadie duda que el cambio no fue por motivos deportivos.

Otro banquillo examinado día a día es el de Toni García en el Martos. A los aficionados marteños no se les escapa que el actual técnico y Diego Delgado mantuvieron diferencias que perjudicaron al equipo en el pasado y parecen pasarle factura por ello. García se ha enfrentado a la grada en alguna ocasión y el equipo es una caja de sorpresas. Lo mismo arrebata puntos a equipos importantes que sale goleado ante rivales de “su liga”.
Joseba Aguado tampoco vive en armonía con la grada de Linarejos. El técnico granadino llegó “tarde” a Linares debido a la renuncia de Ferrando y la construcción de la plantilla se realizó a marchas forzadas con constantes llegadas y salidas. A día de hoy nadie sabe si la plantilla está cerrada o no. La afición se pregunta quien realiza los fichajes y el juego del equipo no agrada en absoluto (excepto el último partido frente al Loja). El técnico es cuestionado por sus métodos y hasta por sus horarios, si bien, Aguado siempre dijo que con toda la plantilla el equipo estaría arriba. Algunas de sus declaraciones tampoco gustaron.
Llamativo es el caso de “Rizos” en el Mancha Real. Al linarense le han dado un Ferrari que viene de disfrutar de una temporada entre los grandes y actualmente se encuentra en la zona complicada de la tabla en Tercera a pesar de contar con un grupo de jugadores muy reconocidos y con pasado en categorías superiores. El objetivo de estar en play off en estos momentos parece lejano, si bien, con este grupo de jugadores, todo se supone mucho más fácil.
Sin duda alguna, entrenar en la provincia de Jaén no es algo cómodo, si bien, aunque exigidos, son banquillos deseados por infinidad de entrenadores. Entrenar en Jaén es hacer un “máster” que no todos son capaces de superar. Algunos buscan graduarse con nota, y otros, dan por bueno poder comerse los polvorones en el banquillo.