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Mambrini, el técnico italiano de la Selección de Cuba

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Eduardo Grenier. Cuba.- Rara vez el fútbol cubano es noticia. Sumido en una crisis que por momentos parece que será eterna, el deporte de las multitudes no ha logrado combinar su enorme popularidad en la afición de la isla con un avance a nivel deportivo de su selección nacional. Sin embargo, la buena nueva ha despertado en cierta medida el interés de los aficionados dentro y fuera del caimán antillano: el italiano Lorenzo Mambrini asume las riendas de los llamados “Leones del Caribe”.

Ante todo, es en extremo llamativo que un técnico extranjero asuma la dirección de un equipo nacional aquí en Cuba. Resulta curioso no solo en el fútbol, sino en cualquier otro deporte; sin embargo, el transalpino se ha ganado a base de trabajo y resultados positivos el ¿privilegio? de capitanear un barco que anda a la deriva. Es un bálsamo, quizás, a las notables carencias tácticas que siempre han lastrado al balompié en tierras caribeñas.

Es esta la primera razón de la buena acogida que ha tenido la decisión en la afición cubana. Es sabido que un italiano tiene el fútbol en la sangre, y en el caso de Mambrini su experiencia se extiende incluso a uno de los clubes históricos del Calcio, el Siena, en el cual estuvo primero como jugador y más tarde como entrenador en categorías inferiores. Seguramente aportará un toque de cordura al alocado estilo antillano, que radica en correr tras el balón sin organización alguna y apostar solo por la fortaleza física.

Es esta virtud la muestra de que tiene Mambrini material para, al menos, mejorar la horrible situación en la que se inmiscuye. Podrá hacer uso de algunos matices del clásico Catenaccio, aprovechando el estado físico de sus dirigidos y la altura de sus defensores para, con una dosis de pensamiento táctico -el cual tendrá que engendrar de manera sabia y sin desesperación-, montar un esquema de juego que parta de la solidez en la retaguardia y aproveche la rapidez en ataque. No cuenta Cuba con ningún crack rompe redes, eso que llaman un killer. Jamás lo ha tenido. Sin embargo, de velocidad en sus jugadores sí que puede presumir. Y de resistencia, dos ventajas que deberán paliar de alguna forma la escasez de talento.

Mambrini, de 39 años, ganó esta temporada el campeonato nacional con Santiago de Cuba, desplegando un fútbol atractivo que no pudo ser descifrado por ninguno de sus rivales. Por lo pronto, le costará muchísimo llevar su modelo de trabajo a una selección que, aunque duela decirlo, tiene mentalidad perdedora. La paciencia será clave. Por demás, deberá acostumbrarse a compartir las funciones en la dirección técnica con Raúl Mederos, quien se desempeñaba en el cargo desde el partido amistoso disputado en La Habana ante Estados Unidos.

La clave del éxito radicará en conformar un proyecto sólido y con los propósitos claros desde el inicio. Clasificar al Mundial es a día de hoy una utopía. Sin embargo, en las anteriores ocasiones en que un técnico foráneo ha dirigido a Cuba, casi siempre los resultados han sido satisfactorios, con la excepción del desastroso lapso del alemán Reynol Fanz. Sin ir muy lejos, en las eliminatorias rumbo a Alemania 2006, con el peruano Miguel Company en el puesto de mando, los Leones del Caribe estuvieron a punto de eliminar a Costa Rica y el sueño mundialista estuvo más cerca que nunca. Existen entonces razones para pensar en el nacimiento de una nueva era para el fútbol cubano. Resta esperar que sea Lorenzo Mambrini el encargado de enmendar el sinfín de errores que por años han hundido a la isla en el pozo balompédico a nivel universal.