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“Déjà vu” en el Veracruz: Villacarrillo y Maracena empatan (1-1)

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Diego J. González.- Bastaría con un “copia y pega” de alguna crónica de esta temporada del Villacarrillo para volver a explicar el enésimo final amargo de sus partidos. Todos ahorraríamos esfuerzos. Uno asiste atónito a la repetición del mismo desenlace una y otra vez, como si estuviese todo fijado de antemano y lo único que se alterase cada domingo fuese el minuto del gol encajado en los estertores del encuentro. Esta vez fue en el 88.

El caso es que el Villacarrillo sigue “a lo suyo”: perder puntos cuando agoniza el choque y alejarse cada vez más de la salvación. Pero ojo, hay muchas maneras de que te empaten o te ganen. La de este domingo tuvo mucho de demérito y poco de mala suerte.

Villacarrillo se volcó este fin de semana con el día de la lucha contra el cáncer de mama, y el club, siempre presto para apoyar cuantas causas sociales existan, no faltó a la cita. El Veracruz se tiñó de rosa para mostrar su solidaridad y fuerza para con quienes sufren esta terrible enfermedad. Qué mejor homenaje que los futbolistas cambiaran el celeste habitual por el rosa solidario para su partido contra la UD Maracena. Todo un detalle.

Y el balón echó a rodar. Duelo de necesitados, de rivales directos en la infernal batalla por salir de lo más hondo de la clasificación, el que deparaba este Villacarrillo-Maracena. Los locales presentaron en el once inicial al medio francés Yacer y confiaban en lograr la primera victoria del curso ante un rival propicio para ello. Isaac suplió a Jacob en el extremo y Abraham volvió a situarse en el lateral, mientras que los granadinos llegaban sin el linarense Vilaseca por sanción en el eje de la zaga.

Pronto llegarían las primeras ocasiones para los de Párraga, a quienes parecía costarle menos de lo habitual pisar área contraria. Fran la tuvo a los 12´, cuando su chut con la zurda fue atajado en dos tiempos por el arquero Juan Pablo. Niza, en el segundo palo tras saque de esquina, también la tuvo y también se encontró con Juan Pablo. Y Abraham mandó un testarazo al fondo de la red a centro de Sabaca, mas fue invalidado por dudoso fuera de juego.

La UD Maracena era frágil en defensa y tímida con el esférico en su poder, mientras que los “rosas”, sin hacer un fútbol brillante, se mostraban más incisivos. Yacer se ubicó en la derecha, y entre él e Isaac se cargaron el peso ofensivo campiñés. Fran volvió a disponer de otra opción de gol con un derechazo desde la frontal que Juan Pablo abortó con una milagrosa mano junto al palo. Tenía que llegar el primero. Y llegó. En el consiguiente córner, el omnipresente Fran cabeceó a quemarropa para adelantar a los suyos. 1-0 y descanso.

RESUCITAR A UN MUERTO

La segunda mitad fue calamitosa para los villacarrillenses. Cuevas, MVP habitual, un escalón por encima del resto en todo, pudo sentenciar a los dos minutos de la reanudación, en una contra perfecta que terminó con un lanzamiento cruzado que lamió el palo del arco granadino. Sería un espejismo de lo que depararía este segundo round.

Los de Párraga inconcebiblemente se colgaron del larguero desde aquel momento, por mor de un letal cóctel de bajón físico, falta de autoestima y vértigo al triunfo. Rubén López, nuevo preparador físico celeste, tiene trabajo para hartarse. Resucitaron a una UD Maracena que no había dado síntomas de peligro hasta entonces, convirtiendo a un lindo gatito en un peligroso tigre. Los granadinos se lo creyeron, claro, yéndose hacia arriba conforme pasaban los minutos. Israel, el mejor de los azules, campaba a sus anchas en tres cuartos de cancha, paradójicamente sin oposición local  pese a que todas las zamarras rosas se agolpaban por allí. La tragedia se mascaba.

Juan Carlos y Rambillo entraron para dar oxígeno a las bandas y protagonizaron contras que nunca dieron sensación de poder finiquitar el duelo; oasis en medio del embotellamiento maracenero, que no contaba con ocasiones de gol, sí, pero mantenía a todo el Villacarrillo en su área. Se acercaba el final, las fuerzas escaseaban y el destino acechaba.

SEMPITERNO DESTINO

Fue en el minuto ochenta y ocho. Gallo, inexplicablemente solo en el vértice del área, recibió y armó su diestra para colar el balón entre tanta pierna ante un más que probable sin visibilidad Alberto. 1-1. Crónica de una muerte anunciada.

Se escapaban los enésimos puntos ante el enésimo rival directo en la enésima recta final de un partido. Incredulidad en la grada de un Veracruz en el que bien podría haber sonado por megafonía aquello de Camilo Sesto: “.. y ya no puedo más… siempre se repite la misma historia…”.

Resta mucha liga, pero al Villacarrillo le van quedando pocas balas en la canana. Bien por mala suerte, bien por fallos absurdos o bien por actitudes erróneas, lo cierto es que el equipo no revierte una situación que comienza a ser límite.  Sólo queda trabajar. Y fe, mucha fe. La fe del rosa.

 

FICHA TÉCNICA

Villacarrillo CF: Alberto; Abraham, Niza, Meissa, Sergio (Juan Ángel, min. 76); Yacer (Juan Carlos, min. 64), Sabaca; Isaac, Cuevas, Fran y Facundo (Rambillo, min. 67).

U.D. Maracena:  Juan Pablo; Igna (Rodríguez, min. 73), Sergio, Raúl, Rubén; Peinado, Bolívar; Israel, Jordi, Jorge (Gallo, min. 57) y Luis Enrique.

Goles:  1-0: Fran (min. 42). 1-1: Gallo (min. 88).

Árbitro: Ramos Ramos (Córdoba). Amonestó por los locales a Abraham, Yacer, Sergio y Sabaca; por parte visitante a Igna.

Incidencias: Municipal Veracruz, unas 400 personas.  El Villacarrillo volvió a mostrar su cara solidaria, volcándose esta vez con la lucha contra el cáncer de mama. Un stand de la organización se ubicó en la entrada del estadio y antes del inicio del encuentro varias integrantes de dicho colectivo saltaron al césped para efectuar el saque de honor. Asimismo, el equipo vistió una camiseta rosa creada para sumarse a los actos del día contra el cáncer de mama.