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Real Club Deportivo Espanyol: maravillosa minoria

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 Eduardo Grenier. Cuba.– Llueve en Cornellá. Es viernes por la noche y, mientras el clima adquiere matices infernales, mucha gente apenas se quitó el polvo del camino, comió alguna que otra confitura y partió a toda prisa hacia el estadio. La lluvia suele importar poco. El horario es un detalle inocuo, igualmente de menor valía. El cansancio del trabajo tampoco es impedimento, ya se pasará el fin de semana. Muchos se quejan, es cierto.La Liga la tiene tomada con el Espanyol con disímiles artimañas en la confección del calendario. Es un criterio casi unánime. Pero, ¿importa? Bastante poco, ciertamente. La gente sortea cualquier obstáculo con tal de ver al equipo de sus amores. Y entonces uno se pregunta: ¿Cuán grande puede ser el amor de los pericos por su RCD Espanyol?

Esta es, indudablemente, la principal característica de la afición blanquiazul: fidelidad. Muchos truenos han amenazado con destruir de súbito los cimientos de un club centenario, cuya tradición en España es prácticamente autóctona, casi inigualable. El Espanyol es, y disculpen mi atribución en juzgarlo así, el club más infravalorado de La Liga. Años y años en la cúspide de la competición, con copas que relucen en sus vitrinas y una bonita historia de sufrimiento y pasión que a veces se emborrona, o al menos muchos lo intentan sin éxito, por ser el “segundo elenco” de Cataluña.

Quizá sea ese el gran pecado perico: plantar cara al todopoderoso, al millonario, al orgulloso pentacampeón de Europa. Millones de aficionados tiene ya el Barça alrededor del mundo y, sin embargo, en la propia ciudad condal muchos siguen soñando, para sorpresa de los incrédulos, en blanco y azul, mientras se enorgullecen pronunciando la frase que los identifica con precisión de cirujano: Maravillosa Minoría.

El advenimiento de MrChen

No hará ni cinco temporadas el Espanyol sentía los gélidos vientos de la quiebra en carne propia. Era un club atolondrado de deudas, sabedor de que su recuperación casi no estaba en las manos de los accionistas y, mucho menos, de su gente. Entonces irrumpió MrChen, como le conocen en Cataluña a ChenYansheng, presidente del millonario grupo inversor chino Rastar, quien compró la mayor parte de la entidad blanquiazul.

Con Chen regresó la ilusión a la parroquia espanyolista, toda vez que el poderoso chino prometió una serie de modificaciones que llevarían al club a la élite europea en pocos años. Una fuerte inversión monetaria para sanear las cuentas ha ido de la mano de una importantísima apuesta deportiva, basada en el fortalecimiento de una cantera prolífera en talento, así como el aumento del caudal monetario para la realización de fichajes.

Fue entonces que apostó por Quique Sánchez Flores, técnico experimentado y ganador que ya el año anterior los colocó en un meritorio octavo puesto. Esta temporada, sin embargo, las ambiciones son aun mayores y Europa es el objetivo a vencer. Por demás, el crecimiento social ha sido otro tema prioritario en la agenda de la nueva directiva, en busca de un mayor reconocimiento de una hinchada fiel, aunque en ocasiones opacada en las asistencias a la cancha.

Temporada 2017-2018: En busca del asalto a Europa

Para la presente campaña, la dirección deportiva vio truncada sus aspiraciones de traer futbolistas importantes como refuerzos producto del abrupto límite salarial. Sin embargo, cual mago, Jordi Lardín consiguió atar a hombres con marcado recorrido para fortalecer una plantilla de por sí bastante equilibrada.

Así, llegó el ansiado regreso del capitán Sergio García “Falete”, uno de los jugadores más queridos en Cornellá. Por demás, la defensa, punto frágil por la escasez de hombres de confianza en la plantilla de Quique, fue fortalecida con Mario Hermoso, jugador proveniente del Castilla que ha lucido muy bien hasta el momento; Sergio Sánchez, avezado zaguero que regresa igualmente a casa para dotar de fortaleza y experiencia a la retaguardia; y Naldo, central procedente del Wolfburgo que si encuentra la forma deportiva adecuada puede aportar muchísimo en labores defensivas.

Por demás, la llegada de Granero representa un sorbo de calidad en un centrocampo que necesita mayor ingenio en la zona de creación, aunque en cierta medida esta carencia ha sido enmendada con Sergi Darder, quizá el fichaje que mejor ha funcionado hasta este momento.

Dicho esto, pese a que muchísimos seguidores pericos mostraron su inconformidad con la labor de su equipo en el mercado, lo cierto es que este Espanyol es mucho mejor equipo que el del año anterior. Resta esperar porque Quique consiga de una vez imprimir un estilo marcado de juego en su equipo para que este pueda luchar de tú a tú con los principales aspirantes a Europa.

La calidad en la plantilla está. Un problema menos. Cornellá tendrá que ser un fortín y la carencia de goles mostrada en las primeras jornadas deberá resolverse cuanto antes. Resulta contradictorio que un equipo que tenga en zona ofensiva a Piatti, Baptistao, Gerard Moreno, Jurado o Sergio García acuse falta de acierto de cara a puerta.

Ocho jornadas son insuficientes para juzgar lo que puede suceder a partir de ahora. Algo está claro: con el Espanyol hay que contar en la puja por puestos con acceso a competiciones europeas. Sería una agradabilísima notica para esa admirable “maravillosa minoría” que siente los colores blanquiazules con el corazón.