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Ibros CF y Roberto Romero, pasión y fútbol

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Roberto Romero es uno de esos jugadores de fútbol que, corriendo los años, acaban demostrando que uno es de donde nace pero, sobre todo, de donde le quieren.

Argentino, siguiendo el designio de la pelota, llegó a Linares y se quedó. Llegó, como llega un jugador a la ciudad que lo reclama para defender sus colores futbolísticos, expectante, con dudas y con sus herramientas deportivas como única credencial. Un reto para un profesional experto y con una amplio bagaje a sus espaldas. Así comenzó una historia de fútbol y de vida que todavía se sigue escribiendo. Roberto tiene sus pies muy pegados al suelo de la provincia de Jaén. El alma, así debe ser, está muy repartida pero la tierra que pisa ya es la suya, sobre todo, por derecho de afecto.

Burgos fue la primera ciudad española que le recibió y allí, su historia es de sobra conocida, coincidió con el inolvidable Juanito y con un Sergio Kresic, también recién llegado a España. Algeciras y por fin Linares. En Linares puso punto y final a su carrera como futbolista y apareció el entrenador que llevaba dentro. Junto a Nando Yosu experimentó las sensaciones del banquillo profesional y luego ha hecho un “tour” por la provincia de Jaén. En Jaén se le reconoce y se le respeta como entrenador. Se ha ganado el crédito por su indudable capacidad para, con la palabra y el ejemplo práctico, explicar el fútbol.

Ibros es el lugar desde donde ahora trata de impulsar un proyecto cargado de ilusión y empujado por una larga historia en el fútbol provincial. Los ciclos se suceden y, pese a que el fútbol ibreño ha vivido momentos de gran nivel, ahora el trabajo se vuelve a hacer desde los cimientos. Hay un cultura que apunta al futuro y que se plantea el presente con la vista puesto en el tiempo que tiene que venir. Los jóvenes están recibiendo una formación que ayudará, más pronto que tarde, a crear una base que sirva de sostén al fútbol local durante mucho tiempo.

El Ibros CF tiene en Roberto Romero el mejor instructor para los chavales que ya están en la edad de competir y asumir responsabilidades. Junto a la idea de representar a los colores del Ibros y hacerlo hasta el límite de sus fuerzas, tendrán también el sentido global del fútbol que se juega con los pies pero que se distribuye con la cabeza. Romero sabe cómo adaptar su lenguaje futbolísitico y posee una indiscutible capcidad pedagógica para hacerlo. Es consciente, con toda segurirdad, de que en Ibros está trabajando para el presente y para el futuro.

Ibros ha tenido siempre en su afición un de los pilares más firmes. Los seguidores locales siempre han estado cerca de su club y se han  distinguido por el apoyo y la pasión. Estos no son los tiempo del mítico “Arcas” ni de aquel potente Ibros que competía como favorito en muchos campos, sin embargo los aficionados ibreños tienen ahora el deber de apoyar e impulsar el nuevo proyecto. Con su compromiso y su reconocimiento a los jugadores que ahora defienden los colores del Ibros CF, estarán poniendo las bases para un tiempo en el que su equipo les devolverá el impulso de ahora en triunfos y en tardes de gloria. El fútbol siempre va y viene. Ibros es un pueblo de fútbol y el fútbol siempre otorga otra oportunidad para recuperar lo mejor del tiempo pasado.