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El Villacarrillo visita La Nueva Victoria en un partido vital e histórico para el club

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El fútbol tiene un magnetismo inexplicable que, a veces, ofrece señales para desentrañar sus complejidades emocionales y su atracción irresistible.

Este deporte ofrece muchas cosas que, mezcladas en su justa medida, sirven para experimentar sensaciones difíciles de encontrar en otros espacios de forma tan intensa. Alegría, pasión, júbilo, tristeza. Todo junto y en arcos de tiempo muy breves.

Este fin de semana el Villacarrillo CF visita es Nuevo Estadio de La Victoria. Es un partido más de una liga en la que El Real Jaén CF busca reencontrarse con su verdadera historia, abandonando el infierno de la Tercera División.

Sin embargo para los visitantes, inmersos en la liga del descenso, se trata de escribir su propia historia. Será un día especial para jugadores, directivos y aficionados. Este choque es un motivo de orgullo y alegría para un muy antiguo y muy modesto pero con sus páginas brillantes. Jugar en La Victoria va a ser especial.

El conjunto campiñés llega con urgencias deportivas pero también con el honor de escribir una página importante de su relato particular. Cuando ruede el balón será la primera vez que el equipo villacarrillense se enfrente al conjunto capitalino, como visitante y en partido oficial.

Es la importancia de ese fútbol que vertebra los territorios, las pasiones colectivas y, al mismo tiempo, fomenta el sentimiento de unidad. Es el paraguas de un deporte que sirve para mezclar y hacer más rico el patrimonio de los afectos comunes. La identidad.

Es un buen momento para, con la lucha deportiva al más alto nivel, echar la vista atrás y mirar los puntos de encuentro que hay entre ambos clubes. Son una legión los jugadores que han defendido las dos camisetas. Historias que se han cruzado y que sirven para urdir una trama de fútbol de altísimo nivel.

Desde entrenadores como Manzano o David Valenciano, que representan el pasado y el presente en la historia de estos dos equipos, pasando por jugadores como Ángel, Parras, Fernando Campos, Esteban, Ordóñez…hay mucha historia común que, en este partido, se reeditará en recuerdos, fútbol y emociones.

El Real Jaén necesita ganar para asentarse en la liguilla y seguir aumentando la confianza de cara al ataque final al ascenso. No puede permitirse el  lujo de tener un descuido. Hay mucho en juego. Se trabaja ya con poco margen de error y el técnico blanco, García Tébar, lo sabe. A partir de ahora los partidos son finales para conservar lo ganado. Queda lo más complicado pero, cuando parecía imposible, se ha vuelto al camino de la esperanza.

El Villacarrillo, mientras sigue escribiendo su historia, tiene por delante en este partido una posibilidad, pero una posibilidad muy complicada. Los chavales de Párraga saben que, pese al pronóstico, deben intentar la hazaña. Tienen pocos partidos para obrar el milagro.

El conjunto villacarrillense es un equipo que no juegan mal al fútbol. Ha perdido demasiados partidos en los minutos finales y por la mínima. No han tenido mucha suerte y llegan para apurar sus opciones.

El partido es atractivo, tiene todos los alicientes para ser un buen espectáculo y lograr que el fútbol sea, lo que tiene que ser, una fiesta.