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At. Mancha Real o cuando segundas partes fueron buenas

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La liga dura lo que dura pero, según el equipo que se ponga a medirla, parece eterna o parece corta. Al At. Mancha Real se le hacía corta hace unas semanas. No llegaba, pese a su gran segunda vuelta. Ahora parece que a la liga y al Mancha Real, les puede quedar una prueba. Tras su triunfo sobre el Real Jaén, se ha formado un paquete de equipos que van a jugarse sus aspiraciones en las últimas jornadas. En cinco puntos hay cinco equipos.

Cada partido puede ser un terremoto. Quedan pocas oportunidades y los errores se van a pagar muy caros. A partir de ahora los aspirantes al ascenso, vía liguilla, deben hilar muy fino. Parecía imposible pero, con las posibilidades que le coresponden, el At. Mancha Real está ahí para ser parte y, en algún caso, juez. Le quedan partidos muy fuertes pero, llegados a este punto y vista su reacción, quién se atreve a negar su sueño a este grupo de jugadores.

El equipo de Rizos ha sido el protagonista de la segunda vuelta. Su reacción comenzó al final de la primera manga del campeonato. Es una pena la fuerte penalización que sufre por un arranque dubitativo y poco acertado. Sin aquellas concesiones, el conjunto de Mancha Real estaría asentado en la zona noble. Aquel arranque es lo negativo, como lo positivo es la reacción que mantiene desde hace media temporada, casi efectividad plena.

Acierto en la recuperación anímica y acierto en los refuerzos. Hay equipos que se vienen abajo cuando, tras salir con un objetivo, ven cómo ese horizonte se aleja y parece inalcanzable. Hay equipos que, tras los malos resultados, se refuerzan y cometen el error de no hacerlo con acierto. El At. Mancha Real afrontó su catarsis de una forma muy racional. La conclusión es que logró un acierto pleno. Se sujetó la moral, se mantuvo la fe y se apuntaló el equipo en espacios vitales. No hubo ni debilidad mental ni error en los remaches. La consecuencia ha sido una reacción brutal en juego, en cohesión y en puntos.

Los verdes están ante su segunda oportunidad. Nadie se la ha regalado. La han sacado de un pozo en el que, para muchos, ya solo había tierra. Ellos han encontrado el agua que les anima a lograr lo que ya casi ni era objetivo. Es posible y, su momento anímico, les concede un plus que no deben desaprovechar. Queda poco y ellos no pueden equivocarse, menos que nadie. Pese a la dificultad el At. Mancha Real ya ha ganado un título esta temporada, el de la autoestima.

Si logran la liguilla, superando el durísimo final que tienen por delante, será el momento de poner los marcadores a cero y ver qué pasa. En fútbol se manejan muchas cosas. Una de ellas, intangible pero muy a tener en cuenta, es la dinámica con la que un equipo llega a los momentos decisivos. Aunque solo sea por eso, al At. Mancha Real hay que tenerlo en cuanta.

Luego, lo de siempre. La suerte en sus dos versiones, la buena y la mala, pero eso ya no lo controlan ni Rizos ni sus jugadores. Ellos han hecho lo que debían para llegar hasta aquí respirando y con opciones. No es poco.