Inicio Opinión Antonio Oliver Madrid y Barça empatan. Pierde el árbitro. Gana el fútbol

Madrid y Barça empatan. Pierde el árbitro. Gana el fútbol

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La fortaleza del clásico no corre peligro. Es el partido de los partidos en la Liga. Nada parecido en España. Una pena que estos dos equipos no se hayan podido ver en la final de Champions por la mala noche romana del Barça.

Ayer, según la teoría de los inocentes, nadie se jugaba nada más allá de la honra. Error. El Barça se jugaba seguir invicto y, además, doblegar al finalista de Champions. Un triunfo claro, en sus cuentas, les hubiera afirmado como damnificados por un mal partido en Roma y les hubiera permitido seguir jugando con la figura de finalistas morales. Todo virtual, pero lo volátil se maneja mucho en fútbol. Las victorias morales y los cálculos de lo imposible se aceptan en el debate interminable de la pelota, como argumentos reales. Un disparate, pero así es. Las cosas, en este deporte, cobran realidad a base de repetirlas y reproducirlas de boca en boca.

El Real Madrid llegó con todo lo que tenía disponible. No se ahorró nada y solo un problema físico apartó a Ronaldo y le impidió terminar el partido. Nadie se guardó nada y, sobre el campo, nadie se acordó de que había una final de Champions. Se estaba jugando el partido más importante para los equipos más importantes de España. Los blancos, como los locales, iban a por la honra pero también a llenar el tanque de la autoestima y a zanjar comparaciones y polémicas. Venían de muchas medias palabras y algún ninguneo.

El empate les sirvió a los dos pero el Real Madrid ganó a los puntos. El Barça, esta temporada, no ha logrado ganar en su estadio a los de Zidane y el Madrid no pudo devolver el golpe recibido en el Bernabéu.

A partir de ahora el Real Madrid, mientras sigue rumiando las polémicas arbitrales de ayer, ya ha puesto rumbo a Kiev. Borrón y cuenta nueva.

Sin embargo, a tenor de los tambores que siguen sonado desde Barcelona, parece que la final del Real Madrid escuece tanto a algunos culés que, en su queja permanente, hay un desprecio al importantísimo doblete conseguido por su equipo. Es una pena que, algunos, para afirmarse tengan que negar al otro.

Madrid y Barça empataron, perdió el ábitro y gana el fútbol que vuelve a golear en atención y seguimiento. Brutal.