Inicio Opinión Antonio Oliver La gran orquesta de España desafinó en el concierto ante Túnez

La gran orquesta de España desafinó en el concierto ante Túnez

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España salió sabiendo que el partido era un amistoso. Faltó la tensión de los encuentros en los que te la juegas. Puede que la reserva mental ante el peligro de una lesión jugara a favor de Túnez. Sin embargo esa falta de intensidad, a veces, es el camino más rápido para un percance. Por fortuna no ocurrió.

Los tunecinos, dicho sea en favor de España, son una Selección con  ideas claras, aplicadas con rigor y dueña de una determinación física que la convierte en rocosa, áspera y dura algunas veces. Iniesta, por ejemplo, puede dar fe de ello. Saben jugar al fútbol pero pasan de la flauta dulce al tambor en un abrir y cerrar de ojos. No era fácil el reto para los de Lopetegui.

La Selección española dominó con el balón pero fue imprecisa arriba, en la medular y atrás. No fue un día vistoso. Los solistas, Isco e Iniesta, ejecutaron piezas para eso, para solistas, que no llegaron a lucir con la orquesta ensamblada porque a cada pase les respondían con un desafine. La posesión en la primera parte fue netamente española y las ocasiones claramente tunecinas. Mal reparto.

Los cambios tras el descanso no aportaron lo esperado. El gol sigue siendo escaso. Rodrigo aportó movilidad, trabajo e intuición pero no marcó. Costa trabaja, se faja pero de él se espera, además, el gol. Tuvo dos y en la primera se hizo un lio que, por fortuna, resolvió en beneficio de un Aspas, recién salido, que todavía no se había contagiado del mal día general y marcó para que España venciera. Thiago se fue y Koke no mejoró las cosas. Salió Isco para que entrara Lucas Vázquez que, aportando como siempre que juega, estuvo lejos de su mejor versión.

No pasa nada. El fútbol tiene estos días. Sería injusto dudar de España a estas alturas. Los hechos, eso es otra cosa, no se pueden ni discutir ni cambiar. España no jugó bien, pero jugará bien para responder al papel que todos esperamos que haga. Sabemos que saben. Solo fue el último ensayo y se saldó con victoria. Bien está todo lo que sea ganar.