Inicio 1ª División Pablo Blanco, futbolista a tiempo completo: Leyenda

Pablo Blanco, futbolista a tiempo completo: Leyenda

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El fútbol selecciona a su gente. Hay jugadores de fútbol que pasan por el fútbol sin acreditar la vocación necesaria para que, después de marcharse, el fútbol los adopte y los convierta en parte de su patrimonio afectivo.

Hay jugadores que son futbolistas desde que se levantan hasta que se acuestan. Desde la coronilla hasta la uña del dedo gordo del pie. A esos jugadores el fútbol los conoce y jamás se desprende de ellos.

Pablo blanco es Leyenda del Sevilla FC. El club ha querido objetivar y rubricar públicamente lo que el fútbol hizo cuando Pablo Blanco dejó los terrenos de juego. Cuando un jugador como él se retira y deja de ser un jugador de fútbol, si el fútbol lo distingue y lo reconoce, se convierte en futbolista para siempre. Es patrimonio del deporte más importante del mundo. Es leyenda y activo para, desde donde esté, defender este deporte con su corazón y con su ejemplo. Pablo es un misionero del balón. Lo predica en cada gesto y lo enriquece siempre.

Pablo encarna los valores universales del compromiso, la lealtad, el coraje y la capacidad de sufrimiento en favor de un equipo, de un grupo humano, de un escudo. Los colores de este futbolista son los del Sevilla pero, además, él milita en la legión de gente de fútbol que adecenta, honra y hace grande a este deporte. Es, con su forma de producirse a diario, un garante y un ejemplo de los valores más nobles del fútbol.

Si hablas de fútbol con Pablo Blanco, sin tener que fijarte mucho, percibes un profundísimo respeto por el oficio y por quienes pertenecen a él. Puede ser comprensivo con las generalidades pero, si llega el caso, hace esa raya por la que no pasa y por la que no permite que pase lo que, a su juicio, ensucia o falta el respeto al fútbol.

El sevillismo sabe que, uno de sus capitanes más emblemáticos, siempre ha pertenecido a ese espacio distinguido en el que suele colocarse  a aquellos modelos que emiten señales como las que emite Blanco. La entidad va a hacerlo también con este galardón. Es una forma de justicia que llena de satisfacción a quienes conocen al severo jugador de fútbol y a la persona entrañable que es Pablo Blanco. Su intransigencia en el área, muda y emerge en cercanía y afecto si entras en su espacio de seguridad.

He visto pocas imágenes de Pablo Blanco jugando al fútbol pero he mantenido largas charlas con él y he aprendido sevillismo, secretos de fútbol, perfiles recónditos de personas del balón y una cosa que me cautivó siempre de este futbolista a tiempo completo, su respeto por el club al que pertenece, por sus ideas y, sobre todo, por las personas.

Pablo Blanco es patrimonio del Sevilla y este reconocimiento es solo la forma pública de contar un amor eterno que todos sabíamos y que para el sevillismo es un lujo que, felizmente, puede ver y disfrutar a diario. Pablo hoy, como siempre, Leyenda.