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Valentín García escribe a Michael Robinson

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Estimado Michael:

Soy Valentín García, tengo 51 años, soy periodista en Canal Sur Radio y tengo cáncer, como tú. Y me voy a curar, como tú. Mi cáncer es de pulmón, con cuatro metástasis, no voy a entrar en detalles porque cada caso es un mundo, pero vaya por delante que un año después del diagnóstico me encuentro bien, afortunadamente el tratamiento funciona, el cáncer está remitiendo y aunque por ahora no puedo volver a mi trabajo, hago una vida bastante normalizada.

Como tanta gente, me enteré de lo tuyo escuchando La Ventana en la Cadena SER. Bastaron unos segundos, tus primeras palabras, para saber que tu forma de afrontar este reto se parece mucho a la mía. De hecho empecé a recibir mensajes diciendo que tu forma de expresarte les recordaba a mí. La impresión pública que todos tenemos de ti es la de un hombre alegre, positivo, más propenso a ver las cosas buenas que las malas y siempre con una sonrisa. La misma sonrisa con la que dijiste  “tengo un cáncer de los malos, de los que no tienen cura, pero que voy a ganar”. Ahí está el tío.

Michael, yo no te escribo esta carta abierta para darte consejos, no valen de mucho y cada cual debe realizar su propio aprendizaje, ni para reconfortarte pues eso deben hacerlo los tuyos. Tampoco te voy a pedir que seas Superman, ni voy a decirte que no temas porque la muerte da mucho miedo… Ni siquiera te escribo para darte esperanzas, porque no puedo hacerlo ni sé como.

Yo te escribo para pedirte un par de cosas: Una, que mantengas esa fuerza y actitud porque van a ayudarte mucho a vivir con el cáncer. Y la segunda, que en la medida de lo posible lo hagas público. Te  pido que seas una referencia para tantas personas que tienen cáncer o lo están viviendo de cerca en alguien querido. Yo, que no soy nadie conocido, popular o famoso, al poco de ser diagnosticado empecé a contar en las redes sociales y en mi blog lo que me iba sucediendo. Una especie de “retransmisión” de mi cáncer.  Y dado que soy -como es tu caso- un tipo positivo y optimista, resulta que mis palabras empezaron pronto a ser de ayuda para otros. Poco a poco nos hemos juntado más de diez mil en torno a #yomecuro, que así se llama este impulso. Pues si eso lo he conseguido yo, ¡¡qué no podrás conseguir tú!!. Eres un tío grande y un tío con largo alcance. Has dicho que esta batalla la vas a ganar y lo que te pido es que lo compartas para que a tu carro se suban todos los que -por la razón que sea- no tienen tu potencia. Es impresionante la cantidad de personas que necesitan de la grandeza que las palabras pueden albergar para apretar los puños, para levantarse hacia otra sesión de radioterapia, para respirar hondo cuando los efectos de la quimioterapia te quitan hasta el aire, para disimular el dolor con una sonrisa cuando su hijo le pregunta, para recibir otra mala noticia de su oncólogo… para tantas cosas, tantas veces las palabras, tan simples, tan bellas, son la tabla de salvación, las manos que te rescatan.

Y a ti, ¿quién te hablará? Ellos, Michael, hombres y mujeres desconocidos pero muy cercanos serán quienes te den calor, cariño y fuerza.  Lo que des te lo multiplicarán y te aseguro que habrá días que será el mejor de los bálsamos para tu cuerpo y para tu ánimo.

Esto del cáncer es largo. Es muchas cosas que te irán llegando, algunas sólo a ti. Te deseo suerte y salud, amigo.